Política | 19:17
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El "villarruelismo" toma forma: Victoria Villarruel prepara una derecha nacional para desafiar a Milei en 2027
La vicepresidente busca restarle votos a la derecha.
La vicepresidente Victoria Villarruel avanza en la construcción de un espacio político propio, con identidad nacionalista, conservadora y productivista, que podría desembocar en una candidatura presidencial por fuera de La Libertad Avanza (LLA). Aunque todavía no existe un lanzamiento formal, dirigentes cercanos y referentes políticos ya dan por descontado que la vicepresidenta analiza seriamente competir por la Casa Rosada en 2027.
La posibilidad de que Victoria Villarruel se transforme en candidata presidencial dejó de ser una especulación marginal dentro de la política argentina. La creciente distancia con Javier Milei, el desarrollo de una agenda propia y el acercamiento a sectores políticos, productivos y territoriales alimentan la hipótesis de un nuevo armado de derecha que buscaría disputar el mismo electorado que llevó al actual Presidente a la Casa Rosada.
El eventual espacio podría ser definido como un "villarruelismo" o, en términos más amplios, como una expresión de la derecha nacional. Todavía no existe una estructura partidaria nacional consolidada bajo ese nombre, pero sí aparecen señales de una construcción política que pretende trascender la vicepresidencia y convertirse en una alternativa electoral para 2027.
Una derecha distinta a la de Milei
La principal característica del proyecto que podría encabezar Villarruel es su intención de diferenciarse de la identidad política de Javier Milei sin abandonar el universo ideológico de la derecha.
Mientras el Presidente edificó su liderazgo alrededor del liberalismo económico, la reducción del Estado, la apertura de mercados y una fuerte identificación con las nuevas derechas internacionales, Villarruel busca instalar una identidad más asociada al nacionalismo, el conservadurismo tradicional, la producción, las Fuerzas Armadas, la agenda Malvinas y determinados valores culturales de raíz católica.
Esa diferencia podría resultar determinante para construir un electorado propio. El objetivo no necesariamente sería disputar solamente al kirchnerismo o al peronismo, sino también competir directamente con La Libertad Avanza por una parte de la sociedad que acompañó a Milei pero que no necesariamente se identifica con todos los componentes de su proyecto político.
El propio Miguel Ángel Pichetto blanqueó públicamente esta posibilidad y afirmó que Villarruel será candidata a presidenta en 2027 por fuera de La Libertad Avanza. El dirigente describió el eventual espacio como una alternativa capaz de representar a sectores nacionalistas, católicos y vinculados con las Fuerzas Armadas.
La definición de Pichetto no equivale a un lanzamiento oficial de la vicepresidente, pero tiene peso político porque expone una lectura que empieza a circular con fuerza entre distintos sectores de la dirigencia.
El electorado que busca Villarruel
El potencial electorado de Villarruel presenta características diferentes al núcleo más liberal de Milei. Allí aparecen sectores conservadores, nacionalistas, católicos, vinculados a las Fuerzas Armadas y de seguridad, veteranos y simpatizantes de la agenda Malvinas, además de sectores productivos del interior del país.
También puede existir una oportunidad entre votantes que respaldaron al Presidente en 2023 pero que observan con distancia determinadas posiciones económicas, culturales o internacionales del Gobierno.
La vicepresidente viene intentando instalar justamente ese perfil. Sus intervenciones públicas combinan referencias a la soberanía nacional, las Fuerzas Armadas, la producción argentina y la necesidad de fortalecer determinadas actividades económicas.
El campo constituye uno de los terrenos donde esa diferenciación se vuelve particularmente visible. Villarruel reclamó públicamente la eliminación de las retenciones y buscó acercarse a sectores productivos del interior, en una señal que puede leerse como una forma de disputar parte del electorado rural que también constituye una pieza importante de la coalición libertaria.
El mensaje intenta construir una síntesis política particular: una derecha que mantenga una posición firme contra el kirchnerismo, pero que al mismo tiempo coloque en primer plano el nacionalismo, la producción y una visión más tradicional del Estado y de la sociedad.
La construcción territorial
El principal desafío para Villarruel no será necesariamente conseguir visibilidad. Será transformar esa visibilidad en una estructura electoral capaz de competir en todo el país. Una candidatura presidencial independiente necesita mucho más que una figura reconocida. Requiere partidos, personería jurídica, dirigentes provinciales, fiscales, equipos técnicos, financiamiento y una red territorial que pueda sostener una elección nacional.
En ese sentido, las versiones sobre la búsqueda de estructuras partidarias y personerías provinciales adquieren especial relevancia. La construcción de una candidatura presidencial suele comenzar mucho antes del lanzamiento formal y puede desarrollarse silenciosamente mediante la conformación de partidos y acuerdos locales.
Hasta el momento, sin embargo, conviene distinguir entre los movimientos políticos concretos y las versiones de la rosca. No existe todavía evidencia suficiente para afirmar que Villarruel cuente con un partido nacional propio listo para disputar las elecciones de 2027.
Sí existe un antecedente que demuestra que la vicepresidenta no desconoce la construcción partidaria. Antes de llegar al poder tuvo vínculos con el Partido Demócrata de la provincia de Buenos Aires, una de las estructuras que contribuyeron a sostener su candidatura junto a Milei. Ahora, el desafío sería mucho mayor: transformar una red de dirigentes y apoyos potenciales en una herramienta nacional.
El factor Pichetto y la vieja política
La aparición de Pichetto en esta discusión tampoco resulta casual. El dirigente podría convertirse en uno de los puentes entre el eventual Villarruelismo y sectores de la política tradicional que no encuentran un lugar cómodo dentro del oficialismo libertario.
Una construcción de esas características podría intentar reunir a dirigentes provenientes de diferentes tradiciones de la derecha argentina, sectores conservadores del peronismo, referentes provinciales, dirigentes productivistas y figuras vinculadas al mundo militar y nacionalista.
Ese armado tendría una característica particular: no buscaría necesariamente reconstruir la vieja política, pero tampoco dependería exclusivamente de las estructuras digitales y militantes que caracterizaron el ascenso de Milei. Villarruel podría intentar combinar ambos mundos: una figura con conocimiento masivo y capacidad de comunicación nacional, acompañada por una estructura territorial tradicional.
La gran pregunta será si esa combinación alcanza para transformar una corriente política en una fuerza electoral competitiva.
El peligro electoral para Milei
La eventual candidatura de Villarruel presenta un problema estratégico para el Gobierno: podría fragmentar el voto de derecha. El riesgo para Milei no necesariamente sería que Villarruel pudiera derrotarlo directamente. El problema podría aparecer si consigue quitarle los suficientes votos como para impedir que el Presidente alcance una victoria en primera vuelta o llegue al balotaje en condiciones favorables.
En una elección presidencial polarizada, unos pocos puntos porcentuales pueden modificar completamente el escenario. Por eso, una candidatura de Villarruel por fuera de La Libertad Avanza tendría consecuencias que excederían ampliamente su propio resultado electoral. Podría convertirse en un factor decisivo para determinar qué candidato llega al balotaje y, eventualmente, quién termina ocupando la Casa Rosada.
La disputa adquiere todavía mayor importancia porque Milei también comenzó a pensar en la composición de su fórmula presidencial para 2027. El Presidente ha dejado abierta la posibilidad de incorporar a una figura proveniente de otro espacio político, en una señal que también puede interpretarse como una búsqueda de mayor amplitud electoral.
El fantasma de una nueva ruptura
La relación entre Milei y Villarruel comenzó en 2023 como una alianza electoral que permitió construir una fórmula presidencial capaz de derrotar al peronismo. Tres años después, esa sociedad política se encuentra profundamente deteriorada. La distancia entre ambos ya no parece limitarse a diferencias personales o institucionales. El problema comienza a adquirir una dimensión ideológica y electoral.
Villarruel busca instalarse como una dirigente con identidad propia. Milei, por su parte, pretende consolidar a La Libertad Avanza como una fuerza nacional capaz de trascender el liderazgo personal del Presidente y garantizar la continuidad del proyecto libertario.
En ese escenario, una candidatura de Villarruel podría convertirse en la primera fractura de importancia dentro del espacio que llevó a Milei al poder. Pero también podría representar algo más ambicioso: la aparición de una nueva expresión de derecha nacional que pretenda disputar el liderazgo del sector durante la próxima década.
El interrogante de 2027
A poco más de un año de las elecciones presidenciales, el "villarruelismo" todavía es más una construcción política en desarrollo que un partido consolidado.
La vicepresidente aún debe resolver cuestiones centrales: qué estructura utilizará, quiénes serán sus principales aliados, qué dirigentes territoriales la acompañarán, cómo financiará una campaña nacional y, sobre todo, qué propuesta económica ofrecerá para diferenciarse de Milei sin perder el voto antikirchnerista.
Pero el escenario ya ofrece una señal inequívoca: Victoria Villarruel está construyendo un perfil político que no depende exclusivamente de la Casa Rosada. La posibilidad de una candidatura presidencial independiente, el desarrollo de una agenda nacionalista y productivista, sus vínculos con sectores conservadores y su creciente diferenciación respecto de Milei permiten imaginar un nuevo actor dentro de la derecha argentina.
La gran incógnita no será solamente si Victoria Villarruel se presenta en 2027. La pregunta que empieza a inquietar al oficialismo es cuánto del electorado de Javier Milei podría acompañarla.
Porque si el "villarruelismo" consigue convertir el malestar con el Gobierno en una estructura electoral organizada, aquella vicepresidenta que llegó a la Casa Rosada como compañera de fórmula podría terminar transformándose en uno de los principales obstáculos para la reelección del Presidente.
