Política | 19:06

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Alak se mete en la carrera por la Gobernación: el elegido de Kicillof que empezó a caminar Buenos Aires

Su extensa relación política con el gobernador, su experiencia en la administración provincial y nacional y el despliegue territorial que comenzó a realizar durante 2026 alimentan una hipótesis cada vez más instalada: podría ser uno de los candidatos del kicillofismo para disputar la Gobernación en 2027.

Julio Alak dejó de ser solamente el intendente de La Plata para convertirse en uno de los nombres que empiezan a circular con fuerza en la interna peronista por la sucesión de Axel Kicillof.

Su extensa relación política con el gobernador, su experiencia en la administración provincial y nacional y el despliegue territorial que comenzó a realizar durante 2026 alimentan una hipótesis cada vez más instalada: podría ser uno de los candidatos del kicillofismo para disputar la Gobernación en 2027.

La historia entre Kicillof y Alak tiene un dato de origen imposible de ignorar. Cuando el actual gobernador llegó a la Casa de Gobierno bonaerense en 2019, eligió a Alak para hacerse cargo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Durante 4 años, el dirigente platense permaneció dentro del núcleo de confianza del mandatario y atravesó desde allí buena parte de las principales discusiones políticas e institucionales de la Provincia.

Pero la relación tomó otra dimensión en 2023. Kicillof necesitaba recuperar La Plata, la capital bonaerense, después de ocho años de gestión de Julio Garro. Para esa misión eligió precisamente a su ministro de Justicia. Alak dejó el gabinete provincial, se convirtió en candidato y terminó recuperando para el peronismo la Municipalidad de La Plata después de dieciséis años.

La jugada tuvo una fuerte carga simbólica. Kicillof fue quien le tomó juramento a Alak como intendente y destacó públicamente que la decisión de enviarlo a competir por la capital provincial había significado perder a un ministro para ganar, en sus palabras, a un intendente de enorme dimensión política. 2 años después, aquella decisión comienza a adquirir otra lectura.

La capital como trampolín

La Plata no es un municipio cualquiera dentro del tablero bonaerense. Es la capital provincial, concentra la administración del Estado y constituye uno de los principales centros políticos del territorio. Gobernarla le permite a Alak recuperar una estructura territorial que había conducido durante cuatro períodos consecutivos entre 1991 y 2007.

A eso se suma una experiencia poco frecuente entre los dirigentes que actualmente aparecen mencionados como posibles sucesores de Kicillof: Alak fue intendente, ministro provincial y funcionario nacional.

Antes de regresar al escenario bonaerense, presidió Aerolíneas Argentinas y fue ministro de Justicia durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Su extensa trayectoria dentro del peronismo le permite mantener vínculos con diferentes sectores del justicialismo, una característica que podría transformarse en un activo importante si el oficialismo provincial necesita construir una candidatura capaz de atravesar las distintas tribus internas.

En ese contexto, Alak aparece como una figura de "orden": un dirigente experimentado, con conocimiento de la administración pública y con una historia política que excede ampliamente al actual ciclo del kicillofismo.

El movimiento que encendió las alarmas

La señal más significativa durante 2026 no necesariamente estuvo en una declaración explícita de candidatura, sino en el movimiento territorial. Alak asumió la conducción del Partido Justicialista de La Plata y, paralelamente, comenzó a tener un papel dentro de la estructura del PJ bonaerense. Desde allí empezó a participar de actividades y escuelas de formación política en distintos municipios de la Provincia.

El detalle no es menor. Un intendente que pretende concentrarse exclusivamente en su distrito no necesita construir una red política provincial. Un dirigente que empieza a recorrer municipios, reunirse con referentes y utilizar una estructura partidaria para instalarse en diferentes territorios sí.

Por eso, dentro de la rosca peronista, las recorridas de Alak comenzaron a ser observadas con otro interés. Lo que formalmente aparece como formación política puede funcionar también como una plataforma para sumar conocimiento territorial, generar vínculos y comenzar a construir una eventual candidatura.

En política bonaerense, caminar municipios nunca es solamente caminar municipios.

La bendición de Kicillof, todavía sin candidatura

El vínculo con Axel Kicillof es, probablemente, el principal elemento que alimenta las especulaciones. Alak no llegó a la Municipalidad de La Plata desde afuera del esquema del gobernador. Fue Kicillof quien lo tuvo como ministro, lo envió a recuperar la capital provincial y lo convirtió en una pieza estratégica de su armado político.

Por eso, si el gobernador finalmente decide construir una candidatura nacional para 2027, la pregunta inevitable será quién puede quedar al frente de la estructura bonaerense. En ese escenario, Alak aparece como una de las alternativas posibles.

No significa que Kicillof ya lo haya elegido. Tampoco existe, por ahora, una candidatura formal. Pero sí existe una secuencia política que resulta difícil de ignorar: ministro de Kicillof, candidato elegido para recuperar La Plata, intendente de la capital provincial, dirigente del PJ platense y ahora protagonista de una creciente actividad política en diferentes puntos del territorio bonaerense.

La candidatura, en todo caso, parece estar en etapa de construcción. El propio Alak continúa respaldando públicamente la proyección nacional de Kicillof y no se lanzó formalmente a disputar la Gobernación. Esa situación alimenta una interpretación diferente: quizás el intendente no esté trabajando contra el gobernador, sino precisamente como parte de una estrategia que contempla que Kicillof mire hacia la Nación mientras alguien de su confianza conserva el control político de la Provincia.

El candidato que puede hablar con varias tribus

Otro elemento que juega a favor de Alak es su capacidad potencial para funcionar como puente entre sectores diferentes del peronismo. La sucesión de Kicillof no será sencilla. El peronismo bonaerense arrastra históricas tensiones entre el kirchnerismo, el massismo, los intendentes del conurbano, La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro y otros espacios que buscan influir en el armado de 2027.

En esa interna, un candidato excesivamente identificado con una sola corriente puede encontrar dificultades para construir una mayoría. Alak, en cambio, cuenta con una trayectoria política que atraviesa distintas etapas del peronismo. Fue intendente durante el menemismo, funcionario nacional durante el kirchnerismo, ministro de Kicillof y actualmente jefe comunal de la capital provincial.

Ese recorrido puede convertirse en una herramienta para negociar con diferentes sectores. No significa que tenga garantizado el respaldo de todos. De hecho, ese será probablemente uno de los grandes desafíos de su eventual candidatura. Pero sí posee algo que en la política bonaerense tiene un valor considerable: interlocutores en diferentes lugares del peronismo.

El primer desafío: salir de La Plata

El gran interrogante será si Alak puede transformar su poder territorial en La Plata en una estructura verdaderamente provincial. Gobernar la capital aporta visibilidad, pero no alcanza para ganar una elección bonaerense. La Provincia exige construir acuerdos con intendentes del Conurbano, dirigentes del interior, sindicatos, organizaciones sociales, legisladores y estructuras partidarias.

Por eso, el despliegue que comenzó durante 2026 será determinante. Si las recorridas se multiplican y Alak logra convertirlas en acuerdos políticos concretos, su nombre podría dejar de ser una hipótesis de la rosca platense para convertirse en una candidatura competitiva.

Si, en cambio, las actividades quedan restringidas a la estructura partidaria de La Plata, su eventual postulación podría perder fuerza frente a dirigentes con mayor despliegue territorial.

La carrera ya comenzó

Mientras el peronismo bonaerense intenta determinar cómo llegará a 2027, varios nombres empiezan a ocupar lugares en el tablero de la sucesión. Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y otros dirigentes aparecen también en las conversaciones internas. Pero Alak tiene una particularidad: su candidatura potencial puede ser leída directamente en relación con el futuro político de Kicillof.

Si el gobernador decide buscar una proyección nacional, Alak podría convertirse en una de las piezas destinadas a preservar su construcción provincial.

Y si Kicillof finalmente no abandona el escenario bonaerense, el intendente de La Plata igualmente habrá acumulado durante estos meses una estructura y una visibilidad que podrían convertirlo en un actor central de la interna.

Por eso, más que hablar de una candidatura definida, el fenómeno Alak puede describirse como una candidatura en construcción. El dato político es que ya comenzó a reunir algunos de los elementos necesarios para competir: territorio, partido, experiencia, vínculos y, sobre todo, una relación privilegiada con quien hoy ocupa el principal despacho de la Gobernación.

La pregunta que empieza a recorrer los pasillos de La Plata es sencilla, pero puede tener consecuencias enormes para 2027: si Axel Kicillof mira hacia la Casa Rosada... ¿Será Julio Alak quien intente quedarse con las llaves de la Gobernación bonaerense?

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