Política | 08:21

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El peronismo empieza a mover las fichas para 2027: Kicillof gana centralidad y Quintela aparece en la rosca por la fórmula

El Partido Justicialista (PJ) muestra una grandiosa línea, de cara al Sillón de Rivadavia.

El Partido Justicialista (PJ) intenta ordenar sus piezas de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en un escenario atravesado por la posible eliminación de las PASO. Axel Kicillof aparece como uno de los principales aspirantes a encabezar una eventual candidatura opositora, mientras Ricardo Quintela busca conservar protagonismo y representa una de las alternativas para aportar volumen federal a una futura fórmula.

El peronismo comenzó a transitar una etapa de negociaciones internas con la mira puesta en 2027. La posible eliminación de las PASO modificó las reglas de juego y obligó a los distintos sectores del Partido Justicialista a comenzar a discutir mecanismos para alcanzar una candidatura unificada antes de llegar a las urnas.

En ese tablero, Axel Kicillof aparece como uno de los nombres con mayor peso propio. El gobernador bonaerense cuenta con el principal volumen territorial del peronismo y encabeza buena parte de las especulaciones opositoras sobre quién podría enfrentar al oficialismo nacional dentro de un año electoral que promete estar marcado por una fuerte polarización.

Sin embargo, que Kicillof sea uno de los dirigentes mejor posicionados no significa que tenga garantizada la candidatura. El peronismo continúa atravesado por disputas entre el kirchnerismo, el kicillofismo, el massismo y los gobernadores, mientras diferentes dirigentes mantienen abiertas sus propias aspiraciones presidenciales.

Kicillof y la difícil construcción de una candidatura nacional

La principal fortaleza de Kicillof es, al mismo tiempo, uno de los principales desafíos de su proyecto nacional. Su conducción de la provincia de Buenos Aires le permite contar con una estructura política y territorial de enorme importancia, pero necesita ampliar su influencia hacia el interior del país para transformar ese poder bonaerense en una candidatura presidencial competitiva.

Durante los últimos meses, el gobernador comenzó a fortalecer sus vínculos con distintos dirigentes y gobernadores peronistas, en un intento por construir una red nacional que exceda los límites de la provincia de Buenos Aires.

El escenario interno tampoco resulta sencillo. La relación entre Kicillof y el sector alineado con Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo uno de los principales interrogantes de la reorganización peronista. Distintos referentes comenzaron a reclamar una tregua entre ambos sectores con el objetivo de evitar que las disputas internas terminen provocando una fractura electoral.

En ese contexto, la candidatura presidencial deberá ser el resultado de una negociación mucho más amplia que el liderazgo de un solo dirigente. Sergio Massa, Ricardo Quintela, Sergio Uñac, Juan Grabois y distintos gobernadores conservan espacios propios dentro del universo peronista y pueden convertirse en actores determinantes de la discusión.

Quintela conserva su aspiración presidencial

Ricardo Quintela ocupa un lugar particular en esta rosca. El gobernador de La Rioja manifestó que le gustaría ser candidato a presidente y no cerró su propia carrera hacia 2027. En sus declaraciones, mencionó además a Kicillof, Sergio Massa y Sergio Uñac entre los dirigentes que considera capaces de encabezar una propuesta nacional del peronismo.

Por eso, la posibilidad de una fórmula Kicillof-Quintela debe ser tomada todavía como una hipótesis política y no como una decisión acordada. El riojano conserva su propia aspiración presidencial y ha defendido públicamente la necesidad de utilizar las PASO como mecanismo para resolver las candidaturas internas.

No obstante, Quintela podría adquirir otro valor dentro de una eventual estrategia de unidad. Su principal atributo para una fórmula encabezada por Kicillof sería la posibilidad de representar al interior y aportar una mirada federal a una candidatura que tendría como principal base territorial a Buenos Aires.

La ecuación permitiría al peronismo combinar el peso electoral bonaerense con una figura proveniente de una provincia del interior, buscando transmitir una imagen de mayor equilibrio territorial.

La batalla por el segundo lugar

La discusión sobre quién podría acompañar a Kicillof, en caso de que finalmente sea elegido candidato presidencial, ya forma parte de la rosca aunque todavía se encuentre en una etapa preliminar. Quintela encaja dentro de una de las alternativas que distintos sectores podrían evaluar: la elección de un dirigente del interior con vínculos con gobernadores y capacidad para ampliar la representación territorial de la fórmula.

Pero no sería la única opción. En el PJ también podrían aparecer dirigentes con fuerte perfil productivo, representantes de economías regionales o gobernadores capaces de acercar la fórmula a sectores del campo, la industria y las provincias.

La definición del vicepresidente podría terminar siendo, además, una herramienta para cerrar la interna. Si Kicillof lograra convertirse en el candidato de consenso, el segundo lugar podría utilizarse para incorporar a un sector que haya quedado desplazado de la candidatura presidencial.

Por esa razón, el nombre del vicepresidente podría depender tanto de criterios electorales como de la negociación interna. En un peronismo fragmentado, el compañero de fórmula tendría la tarea adicional de funcionar como garantía de unidad entre diferentes sectores.

El factor PASO y el fantasma de la fragmentación

La posible eliminación de las PASO constituye uno de los principales factores que aceleraron las conversaciones dentro del PJ. Si las primarias permanecen vigentes, los distintos aspirantes podrían competir y dejar que los votantes definan quién encabezará la boleta.

Pero si finalmente desaparecen, la discusión deberá resolverse dentro de las estructuras partidarias. Eso obliga a los dirigentes a alcanzar acuerdos antes del cierre de listas y aumenta el peso de las negociaciones entre gobernadores, intendentes y las diferentes corrientes nacionales.

Quintela es precisamente uno de los dirigentes que continúa defendiendo las PASO como mecanismo para resolver las diferencias internas. Sin embargo, el escenario de una elección sin primarias podría terminar imponiendo una candidatura de unidad negociada.

Durante agosto, distintos referentes peronistas avanzaron en reuniones destinadas a ordenar el espacio. Kicillof, Quintela, Sergio Massa, Máximo Kirchner y varios gobernadores participaron de encuentros donde comenzó a discutirse una estrategia común para enfrentar al oficialismo en 2027.

La consigna que empieza a imponerse dentro del espacio es evitar una nueva fragmentación. La experiencia electoral reciente mostró que las divisiones internas pueden tener un costo considerable, por lo que buena parte de la dirigencia pretende llegar a 2027 con una estructura más ordenada.

La verdadera pelea del PJ

La rosca presidencial del peronismo tiene, por ahora, una pregunta mucho más importante que el nombre del vicepresidente: quién será capaz de convertirse en el candidato presidencial de consenso. Kicillof parte con una ventaja significativa por su peso territorial, su exposición nacional y su capacidad para movilizar una estructura política propia. Pero deberá conseguir algo que todavía está en construcción: el respaldo de buena parte del peronismo nacional.

Quintela, en tanto, conserva su aspiración presidencial, pero también puede transformarse en una pieza importante de una eventual arquitectura de unidad. Su perfil federal podría resultar atractivo para una candidatura que necesite ampliar su llegada más allá de Buenos Aires.

La fórmula Kicillof-Quintela, por ahora, pertenece al terreno de las posibilidades. La definición dependerá de cómo evolucione la relación entre el gobernador bonaerense y el kirchnerismo, qué lugar ocupe Sergio Massa, qué decidan los gobernadores y, fundamentalmente, qué mecanismo termine utilizando el PJ para definir sus candidaturas.

El peronismo ya empezó a mover las fichas para 2027. Y mientras Kicillof aparece cada vez más instalado en el centro de la escena, Quintela busca convertirse en una pieza capaz de aportar el componente federal que una eventual fórmula presidencial necesitaría para intentar recuperar el poder nacional.

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