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Flávio Bolsonaro da el golpe sobre la mesa en Brasil y queda a un paso del Palacio del Planalto
El hijo del ex presidente Jair Messías Bolsonaro ganó.
El senador del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, sorprendió en las elecciones presidenciales brasileñas y terminó la primera vuelta por encima de Luiz Inácio Lula da Silva. Con alrededor del 47 por ciento de los votos válidos, el dirigente bolsonarista consiguió un resultado superior al que anticipaban buena parte de las encuestas y quedó como el candidato más votado del país. Ahora irá al ballotage contra el actual presidente, el próximo 25 de octubre.
La elección brasileña dejó un mensaje político contundente: el bolsonarismo no solamente continúa vigente, sino que logró reorganizarse alrededor de una nueva figura capaz de disputar el poder presidencial.
Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, consiguió aproximadamente 56 millones de votos y terminó primero en una elección marcada por una fuerte polarización entre el oficialismo de Lula y la oposición de derecha. Lula, por su parte, quedó segundo con unos 53,7 millones de votos.
El resultado representa un fuerte impulso para Flávio. Antes de la elección, varias encuestas lo mostraban por debajo de Lula y algunas incluso proyectaban una diferencia mayor entre ambos. Sin embargo, las urnas terminaron mostrando un escenario mucho más competitivo: Flávio logró imponerse en la primera vuelta y obligó al presidente a disputar nuevamente su continuidad en el poder.
Una derecha que vuelve a disputar el poder
La candidatura de Flávio Bolsonaro representa la continuidad política del espacio construido durante los años de gobierno de Jair Bolsonaro, pero también supone una renovación generacional del liderazgo de la derecha brasileña.
El senador consiguió transformar el apellido Bolsonaro en una herramienta electoral propia y llevarlo nuevamente a una instancia decisiva de una elección presidencial.
Su discurso se apoyó en cuestiones que tienen fuerte presencia entre el electorado opositor: seguridad, combate a la corrupción, economía, acercamiento internacional con Estados Unidos y rechazo a una nueva continuidad del Partido de los Trabajadores en el Palacio del Planalto. Reuters señaló que su desempeño superó las expectativas de buena parte de las encuestas y que su posición favorable a una política económica más orientada al mercado podría ser bien recibida por sectores empresariales y financieros.
El dato que preocupa al oficialismo es que Flávio consiguió llegar primero precisamente cuando el escenario parecía favorecer nuevamente a Lula. La batalla decisiva será ahora por los votos de los candidatos que quedaron afuera.
El desafío de conquistar a los terceros
La segunda vuelta cambia completamente las reglas del juego. Flávio ya no necesita convencer a quienes votaron por otros candidatos para entrar al ballotage: ahora necesita convertirse en la opción capaz de reunir a buena parte del electorado opositor a Lula.
Los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta tendrán un papel central. Entre ellos aparecen dirigentes provenientes de distintos sectores de la derecha, el centro y otras expresiones políticas que ahora deberán decidir si respaldan a alguno de los dos finalistas.
En ese escenario, Flávio parte con una ventaja política: terminó la primera vuelta como el candidato más votado. El resultado también fortalece su capacidad de negociación con sectores que hasta ahora podían mirar su candidatura con distancia.
Brasil frente a una definición histórica
El próximo 25 de octubre, Brasil volverá a las urnas para decidir entre dos proyectos políticos completamente diferentes. Por un lado, Lula busca conquistar un cuarto mandato presidencial no consecutivo y preservar el rumbo político del Partido de los Trabajadores.
Por el otro, Flávio Bolsonaro intenta concretar el regreso del apellido Bolsonaro al poder presidencial y transformar la fuerza electoral de la derecha brasileña en una nueva mayoría nacional.
La elección ya produjo una primera sorpresa: Flávio ganó la primera vuelta cuando varias mediciones previas lo ubicaban por detrás del presidente. Ahora comienza otra campaña, mucho más corta y decisiva. El senador del PL llega al ballotage con un argumento poderoso: fue el candidato que obtuvo más votos en la primera vuelta.
Y, sobre todo, demostró que el bolsonarismo está lejos de haber desaparecido de la política brasileña. La elección del 25 de octubre definirá si ese fenómeno consigue volver al Palacio del Planalto de la mano de una nueva generación de la familia Bolsonaro.
