Política | 11:19

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Patricia Bullrich juega su propio partido dentro de LLA y tensiona el poder de Javier Milei

La senadora "libertaria" se encamina hacia su propio 2027.

La senadora y jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, acumula desmarques públicos, conserva un electorado propio y mantiene canales de diálogo con distintos sectores del oficialismo. Mientras Javier Milei intenta minimizar las diferencias, en el entorno de la ex ministra admiten que "ella juega su juego". La posible incorporación a una Mesa VIP puede ser tanto una maniobra de contención de Karina Milei como el reconocimiento de un poder propio que ya no puede ser ignorado.

Patricia Bullrich no rompió con Javier Milei. Tampoco parece tener intención de abandonar La Libertad Avanza (LLA). Pero eso no significa que haya decidido convertirse en una dirigente completamente subordinada al esquema de poder que encabezan el Presidente y su hermana Karina.

Por el contrario, en los últimos meses la senadora comenzó a exhibir una autonomía cada vez más visible. Sus desmarques en el Senado, sus cuestionamientos a decisiones de la Casa Rosada y su particular relación con distintos sectores del oficialismo alimentaron una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿Bullrich está construyendo poder propio dentro de LLA?

La respuesta parece ser, al menos parcialmente, afirmativa. La propia cercanía de Bullrich con el oficialismo tiene una característica particular. La dirigente no nació políticamente dentro de La Libertad Avanza. Llegó desde Propuesta Republicana (PRO), después de haber sido una de las principales figuras de la oposición al kirchnerismo y de haber competido por la Presidencia en 2023.

Hoy es jefa del bloque de LLA en el Senado, pero conserva identidad, trayectoria, vínculos y un electorado que no necesariamente coincide en todos los puntos con el núcleo duro libertario. Ese capital político es precisamente el que Bullrich parece decidido a preservar.

Una interna que ya no se puede esconder

Durante 2026, Bullrich protagonizó varios episodios en los que decidió diferenciarse de Milei. Uno de los más significativos ocurrió cuando anticipó que no acompañaría el retiro del pliego de María Verónica Michelli para jueza federal de La Plata. Bullrich comunicó que había hablado con el Presidente, pero que ejercería su derecho a la objeción de conciencia. El episodio expuso que la jefa del bloque oficialista podía tener una posición propia incluso frente a una decisión presidencial.

Meses después, volvió a marcar diferencias en cuestiones económicas y políticas. La Nación registró nuevos cuestionamientos de Bullrich y señaló que detrás de sus movimientos existía también una intención de preservar su capital político de cara a 2027. En su entorno, según ese medio, la definición era directa: "Ella juega su juego".

La frase resulta especialmente significativa porque resume una lógica que empieza a repetirse dentro del oficialismo: Bullrich acompaña a Milei, pero no necesariamente acompaña cada una de sus decisiones. Y esa diferencia puede convertirse en una herramienta de poder.

El Presupuesto abrió otra grieta

La discusión por el Presupuesto 2027 volvió a dejar expuesta esa autonomía. Bullrich cuestionó que no hubiera sido informada de modificaciones vinculadas con discapacidad antes de que el proyecto llegara al Congreso. La senadora consideró que ese tipo de situaciones deterioran la coordinación interna, especialmente porque ella es jefa del bloque de LLA en el Senado e integra la Mesa Política.

El conflicto no quedó encerrado en el Congreso. Bullrich llevó sus diferencias al ámbito político interno y, según Noticias Argentinas, cuestionó la dinámica utilizada por el Gobierno y apuntó contra Santiago Caputo y Luis "Toto" Caputo. La propia Mesa Política terminó funcionando como escenario para intentar encauzar esas diferencias.

El problema para Milei es que Bullrich no habla desde afuera. Habla desde adentro.

Tiene una banca en el Senado, conduce el bloque oficialista y tiene capacidad para influir sobre las negociaciones parlamentarias. Su margen de maniobra, por lo tanto, no depende exclusivamente de la autorización de la Casa Rosada.

Bullrich tiene votos, estructura, historia y exposición pública. Y eso es poder.

Milei intenta bajar la tensión

Frente a esta situación, Javier Milei eligió públicamente quitarle dramatismo a la interna. En septiembre, el Presidente calificó como "excelente" su relación con Bullrich y sostuvo que las diferencias de criterio dentro de la conducción oficialista no representan necesariamente una crisis. También remarcó que la senadora forma parte de la Mesa Política junto con Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli y Martín Menem.

Pero hubo una frase de Milei que puede leerse de manera particular. "Patricia juega a la mancha con los aviones, así que no la subestimen", dijo el Presidente.

Más allá de la interpretación literal, el mensaje político fue claro: Bullrich no es una figura menor dentro del oficialismo. Y Milei parece saberlo. La cuestión no es solamente si Bullrich está enfrentada con el Presidente. La cuestión más interesante es cuánto espacio propio puede construir mientras continúa formando parte del Gobierno.

La relación con Santiago Caputo

Dentro de este escenario también aparece Santiago Caputo. Bullrich mantiene una relación política que, según distintas reconstrucciones periodísticas, presenta mayor sintonía con el asesor presidencial que la que exhibe con Karina Milei.

Esto resulta relevante porque el Gobierno está atravesado por diferentes circuitos de poder. La tensión entre el sector de Karina y el espacio que rodea a Santiago Caputo ha sido señalada como una de las principales internas de la administración libertaria.

Bullrich, sin embargo, no parece querer quedar completamente atrapada en ninguno de esos bandos. Ese puede ser justamente su mayor activo. La senadora puede dialogar con Milei, mantener vínculos con Caputo, negociar con Karina y conservar puentes con dirigentes provenientes del antiguo PRO.

En lugar de convertirse en una pieza más de una estructura, podría estar intentando convertirse en una pieza necesaria para varias estructuras al mismo tiempo.

La "Mesa VIP" y la operación para contenerla

En este contexto cobra especial importancia la versión sobre una eventual "Mesa VIP" del Gobierno. La lógica sería sencilla: si Bullrich tiene peso propio, es preferible incorporarla al núcleo de decisión antes que dejarla afuera y permitir que construya una estructura autónoma desde el Senado.

Para Karina Milei, sumar a Bullrich podría ser una manera de contener sus críticas y mantenerla dentro del dispositivo oficialista. Pero existe una paradoja.

Cuanto más importante sea el lugar que le otorguen a Bullrich, más se reconoce implícitamente que la dirigente tiene un peso propio. La incorporación a una mesa de poder no necesariamente significa subordinación. También puede significar reconocimiento.

Y Bullrich parece estar jugando precisamente con esa ambigüedad. No rompe, pero tampoco obedece ciegamente. No abandona a Milei, pero tampoco renuncia a marcar diferencias.

No desafía formalmente al Gobierno, pero utiliza cada episodio para demostrar que tiene criterio propio.

La construcción de una Bullrich 2027

El trasfondo de toda esta disputa es 2027. Bullrich todavía no necesita anunciar una candidatura presidencial para comenzar a construir una posición propia. Le alcanza con conservar visibilidad, mantener buenos niveles de conocimiento público, sostener una red política y demostrar que puede diferenciarse de la Casa Rosada sin abandonar el espacio.

De hecho, una ruptura anticipada podría ser contraproducente. Permanecer dentro de LLA le permite a Bullrich ocupar una posición mucho más conveniente: puede defender los logros del Gobierno, acompañar a Milei en determinadas batallas y, al mismo tiempo, diferenciarse cuando considere que una decisión puede perjudicar su propio capital político.

La ecuación es sencilla. Si Milei crece, Bullrich puede decir que fue parte de ese proceso. Si el Gobierno enfrenta problemas, puede argumentar que ella había advertido sobre determinados errores.

Y si la interna libertaria se profundiza, tendrá una estructura propia desde la cual negociar. Ese es el verdadero poder. No necesariamente mandar. Sino tener capacidad para negociar con quien manda.

Bullrich ya no parece estar jugando únicamente para Milei

La gran diferencia respecto de los primeros meses de su incorporación al universo libertario es que Bullrich parece haber comprendido que su supervivencia política no depende exclusivamente de la voluntad de Javier Milei.

Su capital viene de antes. Su nombre tiene peso propio. Su historia política también. Y su llegada al Senado le otorgó una herramienta institucional que no tenía cuando desembarcó en el Gobierno.

Por eso, sus enfrentamientos con Milei no necesariamente deben interpretarse como el preludio de una ruptura. También pueden ser parte de una estrategia de construcción.

Bullrich necesita permanecer cerca del Presidente, pero también necesita demostrar que no es simplemente una subordinada. Necesita estar dentro de la Mesa Política, pero también necesita conservar la posibilidad de cuestionar decisiones. Necesita a Karina, pero no quiere quedar políticamente absorbida por ella.

Necesita mantener una relación con Milei, pero también conservar vínculos propios. Y mientras tanto, observa la interna entre Karina y Santiago Caputo. En ese tablero, Patricia Bullrich puede terminar ocupando un lugar inesperado: el de una dirigente que llegó desde afuera de LLA, se incorporó al oficialismo, ganó una posición central y ahora utiliza esa misma estructura para construir una cuota de poder independiente.

El desafío para Milei es evitar que esa autonomía se convierta en una interna abierta. El desafío para Karina es contenerla sin darle tanta autonomía como para que se transforme en una jefa territorial dentro del propio oficialismo. Y el desafío de Bullrich parece ser todavía más ambicioso: permanecer adentro del proyecto libertario, pero construir suficiente poder propio como para que, llegado el momento, nadie pueda decirle qué hacer.

Porque Patricia Bullrich no parece querer romper con Javier Milei. Parece querer algo mucho más sofisticado. Quiere que Javier Milei necesite contar con ella.

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