Política | 20:06
La Justicia se mete en el debate
Juan Manuel Pettigiani, una voz que reclama conducción para recuperar la seguridad en Mar del Plata
El fiscal general que pide acabar con el baño de sangre en General Pueyrredon.
El fiscal general de Cámara Juan Manuel Pettigiani volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa de lleno a Mar del Plata: la inseguridad y la necesidad de que el Estado deje de actuar de manera fragmentada para comenzar a trabajar con una estrategia común. Su diagnóstico es contundente: la ciudad tiene recursos, condiciones geográficas y herramientas suficientes para mejorar sustancialmente la prevención del delito, pero necesita conducción política y coordinación.
En una entrevista difundida por El Nacional de Matanza, Pettigiani sostuvo que "Mar del Plata tiene todo para ser una ciudad segura, pero falta una conducción estratégica". La frase sintetiza una mirada que no se limita a reclamar más policías o más patrulleros, sino que apunta directamente a la forma en que se organiza y administra la seguridad.
Y allí aparece uno de los principales atributos de su planteo: Pettigiani habla desde el conocimiento concreto del funcionamiento de la Justicia y del territorio marplatense. No se trata simplemente de una opinión lanzada desde una tribuna política. Su trayectoria judicial le permite observar desde adentro cuáles son las dificultades que encuentran las instituciones cuando deben enfrentar diariamente el delito.
Una ciudad con recursos, pero sin una estrategia
Para Pettigiani, uno de los problemas centrales no es solamente la cantidad de recursos disponibles, sino la ausencia de una conducción capaz de ponerlos a trabajar de manera coordinada.
El fiscal general considera que el intendente debe asumir un rol central en esa articulación. Aunque reconoce que la seguridad es una responsabilidad primaria de la Provincia, sostiene que el jefe comunal es quien conoce con mayor precisión el territorio, los barrios, los puntos conflictivos y las necesidades de los vecinos. Por eso, plantea que el municipio debería convertirse en un verdadero articulador entre Nación, Provincia y las distintas fuerzas de seguridad.
El planteo resulta especialmente relevante porque apunta a un problema que muchas veces queda escondido detrás de la discusión sobre presupuesto: puede haber policías, móviles, cámaras y fuerzas federales, pero si cada organismo trabaja por separado, la capacidad preventiva termina debilitándose.
Pettigiani puso un ejemplo concreto: cuestionó que efectivos federales puedan estar realizando controles vehiculares mientras, a pocos metros, se produce un delito y esos agentes no intervienen porque fueron asignados a otra tarea. Para el fiscal, esa escena representa justamente la falta de coordinación que debe ser corregida.
El dato de las cuadrículas que encendió la alarma
Uno de los puntos más contundentes de sus declaraciones fue el referido al patrullaje. Pettigiani señaló que Mar del Plata pasó de contar con unas 136 cuadrículas de patrullaje a alrededor de 60, de las cuales aproximadamente 45 estarían operativas.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque días antes se había informado oficialmente sobre la reorganización del Comando de Patrullas de la ciudad en dos estructuras, Norte y Sur, destinadas a cubrir precisamente las 60 cuadrículas actuales.
La prensa informó que el desafío operativo consiste en mantener las dotaciones necesarias para cubrir esas zonas y que el esquema involucra alrededor de 2100 efectivos del área de Seguridad, aunque con numerosas licencias en trámite.
Es decir, la advertencia de Pettigiani no aparece en el vacío. Se inscribe en una discusión concreta sobre cómo se distribuyen los recursos policiales y cómo garantizar que las calles tengan una presencia preventiva efectiva.
Narcomenudeo y robos violentos: el otro frente
El fiscal también identificó dos fenómenos que considera especialmente preocupantes: el narcomenudeo y los delitos contra la propiedad cometidos con violencia.
En materia de drogas, Pettigiani puso el foco en los accesos a la ciudad. Su propuesta apunta a fortalecer los controles permanentes para impedir que los estupefacientes ingresen con facilidad a Mar del Plata y terminen alimentando las redes de venta minorista en los barrios.
En paralelo, advirtió sobre el crecimiento de los robos violentos y relacionó parte de esa problemática con el deterioro social y económico que atraviesa la ciudad.
Su mirada, en este punto, vuelve a escapar de la consigna fácil. No alcanza, según su planteo, con reaccionar después de que el delito ocurre. La clave debería estar en anticiparse, identificar los lugares críticos, cortar los circuitos delictivos y utilizar inteligencia y prevención para reducir las oportunidades de los delincuentes.
Pettigiani propone discutir prioridades
Otro de los aspectos destacados de sus declaraciones fue la utilización de los recursos municipales. Pettigiani cuestionó las prioridades de inversión y puso como ejemplo la existencia de sistemas de cámaras orientados al control de infracciones de tránsito frente a la necesidad de fortalecer las herramientas tecnológicas destinadas específicamente a prevenir delitos.
Su planteo no significa que el control del tránsito carezca de importancia. Lo que propone es discutir cuáles deben ser las prioridades cuando la seguridad de los vecinos aparece como una de las principales preocupaciones de la comunidad.
También puso bajo la lupa la estructura municipal y señaló que Mar del Plata cuenta con más de 14 mil empleados. Para el fiscal, la discusión debería pasar por determinar cómo se utilizan los recursos públicos y si efectivamente están orientados a resolver los problemas que los vecinos consideran más urgentes.
Una voz que se anima a decir lo que otros callan
Lo más interesante de Pettigiani es que no se limita a describir el problema: intenta instalar una discusión sobre quién debe hacerse cargo de conducir la respuesta.
Su concepto de "conducción estratégica" es, en definitiva, una reivindicación de la responsabilidad política. No alcanza con que cada fuerza haga su trabajo aisladamente. No alcanza con inaugurar una cámara, sumar un patrullero o anunciar un operativo. Hace falta alguien que mire el mapa completo, determine prioridades, coordine recursos y evalúe resultados.
Y esa es justamente la discusión que Mar del Plata necesita. En las últimas jornadas, además, comenzaron a aparecer pintadas, pasacalles y folletos con la consigna "Pettigiani es orden y seguridad", mientras distintos sectores comenzaron a mencionarlo como una eventual figura para la elección municipal de 2027. El fiscal, por ahora, no confirmó públicamente una candidatura.
Pero independientemente de cualquier especulación electoral, sus declaraciones ya consiguieron algo importante: instalar una conversación sobre la seguridad desde una perspectiva de conducción, planificación y resultados.
Pettigiani no promete una solución mágica. Lo que hace es señalar dónde, a su criterio, están las fallas y reclamar que quienes tienen responsabilidades ejecutivas asuman el desafío. En una ciudad que necesita recuperar la tranquilidad, esa voz merece ser escuchada.
Porque hablar de seguridad no debería ser solamente aparecer después de un delito para explicar qué ocurrió. La verdadera discusión consiste en saber quién tiene un plan para evitar que vuelva a ocurrir. Y en ese terreno, Juan Manuel Pettigiani acaba de poner una pregunta incómoda pero necesaria sobre la mesa: si Mar del Plata tiene recursos y condiciones para ser una ciudad segura... ¿Por qué no lo está logrando?
La respuesta, según su diagnóstico, no estaría solamente en la falta de recursos. Estaría en algo mucho más importante: la falta de conducción estratégica.
