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Marcos Paz: crece la interna libertaria y ahora apuntan contra Altamira por presuntas contradicciones y el manejo del espacio

La Libertad Avanza (LLA) vuelve a ser eje de polémicas, debido a la coordinación interna.

La interna de La Libertad Avanza (LLA) en Marcos Paz sumó un nuevo capítulo luego de que una fuente que se presenta como militante activa y vinculada oficialmente al espacio local acercara a La Postal de Mar del Plata una ampliación de las acusaciones contra el coordinador partidario Julián Altamira. El testimonio sostiene que el conflicto interno es mucho más profundo de lo que trascendió inicialmente y cuestiona duramente tanto su conducción política como su desempeño como concejal.

Marcos Paz: crece la interna libertaria y ahora apuntan contra Altamira por presuntas contradicciones y el manejo del espacio
El interior de la sede local libertaria.

La situación ya había sido expuesta públicamente a través de una nota de disconformidad presentada por militantes fundadores ante autoridades seccionales y provinciales de LLA, en la que se reclamó revisar la conducción local y eventualmente reemplazar a Altamira. Entre los planteos difundidos anteriormente aparecen cuestionamientos por el manejo de fondos, el local partidario, el trato hacia militantes y el funcionamiento interno del espacio.

El dirigente, además de ejercer como coordinador local, integra el Concejo Deliberante (HCD) de Marcos Paz. Altamira asumió como concejal por La Libertad Avanza en 2023 junto a Agustina Jáuregui y ambos continúan actualmente en el cuerpo deliberativo. La composición oficial del Concejo confirma también la incorporación posterior de Celeste Valenzuela, María José Rodoni y Ernesto Souza Casadhino por el espacio libertario.

Ahora, desde el sector que cuestiona su conducción aseguran que las críticas no responden a una disputa ideológica ni a diferencias con las autoridades provinciales o nacionales del partido, sino a lo que califican como una serie de decisiones personales y de conducción que habrían terminado provocando un fuerte alejamiento de militantes.

"Lo que Altamira le hizo al partido en este pueblo no tiene nombre. Ya dejó tierra arrasada donde a todos los militantes les da vergüenza compartir espacio con él", afirmó la fuente consultada por este medio, quien pidió preservar su identidad.

El militante sostuvo que existen "sobradas malas experiencias" vinculadas con la conducción de Altamira y cuestionó especialmente su desempeño como concejal. En una de las acusaciones más fuertes, lo calificó de "mal concejal, mal coordinador, misógino y traidor".

La acusación central: "Si no coincidís con él, te aísla"

Uno de los puntos que la fuente pretende desmentir es la versión de que Altamira habría convocado permanentemente a trabajar de manera conjunta y sin exclusiones. Según el militante, la realidad habría sido exactamente la contraria. "Si no coincidís con él y sus manejos empieza a aislarte y tratarte de traidor. Me pasó a mí personalmente y a muchos otros militantes más, generando un contexto muy difícil para trabajar", relató.

El testimonio sostiene que ese mecanismo habría provocado una progresiva pérdida de participación dentro de la estructura local y que actualmente el coordinador habría quedado rodeado por un grupo reducido de personas.

La misma fuente también realizó una acusación de carácter personal respecto de la composición de ese círculo cercano, al afirmar que Altamira aparece "curiosamente" acompañado por mujeres en distintas actividades. Sin embargo, ante la falta de elementos independientes que permitan corroborar esa afirmación, este medio no presenta esa acusación como un hecho comprobado.

La discusión sobre si hubo o no expulsiones

Otro de los puntos cuestionados es la afirmación atribuida a Altamira de que nunca habría echado a un militante. La fuente asegura tener una versión diferente. Según su relato, durante una reunión en la que varios integrantes del espacio cuestionaron al coordinador, Altamira habría golpeado la mesa y manifestado enfáticamente: "El coordinador soy yo y al que no le gusta que se vaya".

Para el denunciante, esa expresión constituye en los hechos una forma de expulsión o desplazamiento político, aunque jurídicamente no implique una expulsión formal del partido. La acusación vuelve a poner en discusión el funcionamiento interno de LLA en Marcos Paz y la relación entre la conducción local y aquellos militantes que comenzaron a cuestionar decisiones del coordinador.

El local partidario vuelve a quedar en el centro de la tormenta

Uno de los capítulos más delicados vuelve a ser el del local partidario. En la nota anterior, los militantes habían denunciado que la sede fue desmantelada durante la noche y que posteriormente quedaron deudas relacionadas con servicios. La nueva fuente sostiene que la explicación brindada públicamente por Altamira, según la cual el contrato simplemente había finalizado, no se correspondería con lo ocurrido.

"El local fue desmantelado, vandalizado y vaciado durante una madrugada por él y bajo su orden", aseguró la fuente, quien agregó que Altamira habría atribuido la decisión a una supuesta instrucción de sus superiores. El militante afirma que esa explicación tampoco sería cierta y menciona específicamente la presencia de las concejalas Agustina Jáuregui y Celeste Valenzuela durante el episodio.

La participación de ambas concejalas es una acusación concreta formulada por la fuente y no pudo ser corroborada independientemente por La Postal de Mar del Plata al momento de publicar esta ampliación. Ambas integran el bloque libertario del Concejo Deliberante de Marcos Paz.

También insiste con las deudas

La fuente también rechazó la afirmación de que no habrían quedado deudas luego del cierre del local. Según aseguró, existirían comprobantes correspondientes a facturas pendientes de electricidad e internet. "Tenemos los comprobantes si hacen falta, pero no los tengo acá para pasarlos", señaló.

La cuestión no es menor porque ya había aparecido en el reclamo formal de los militantes. La publicación anterior de La Postal de Mar del Plata había consignado que los denunciantes aseguraban que el local había quedado con deudas de cable y luz e incluso mencionaban un aviso de corte del suministro eléctrico.

La caja de los 680 mil pesos, otro capítulo abierto

El nuevo testimonio también se suma al reclamo que ya había sido difundido respecto de los 680 mil pesos destinados a tareas de fiscalización durante las elecciones de septiembre de 2025.

Según la presentación de los militantes, ese dinero no habría tenido una rendición satisfactoria y los denunciantes sostienen contar con testigos y elementos para aportar a las autoridades partidarias. Se trata, hasta el momento, de una acusación interna y no de una irregularidad establecida judicialmente.

La fuente sostiene que todas estas situaciones forman parte de un conflicto mucho mayor y que las acusaciones conocidas hasta ahora representan apenas "una pequeña parte" de las experiencias que los militantes dicen haber atravesado durante la conducción de Altamira.

"Podría hablarle toda una tarde de las cosas que nos hizo y sigue haciendo", afirmó.

Una aclaración política: "Estamos del lado del partido y de Milei"

El mensaje transmitido por la fuente también busca despegar el conflicto de cualquier enfrentamiento con la estructura superior de La Libertad Avanza. "Esto no son diferencias políticas como él dice. Nosotros tenemos la mejor relación con las autoridades del partido y sus lineamientos", aseguró.

En ese sentido, el militante remarcó que quienes cuestionan a Altamira no pretenden romper con LLA ni confrontar con el Gobierno nacional. Por el contrario, sostuvo que continúan identificándose con el proyecto libertario y con el presidente Javier Milei.

"A pesar de que entendemos que los tiempos de la política a veces no son los tiempos de la militancia, vamos a estar siempre del lado del partido y el presidente Javier Milei", concluyó.

La interna, mientras tanto, sigue abierta. La primera denuncia ya había colocado bajo la lupa a la estructura provincial de LLA, particularmente a Sebastián Pareja y al coordinador de la Primera Sección, Luciano Olivera, a quiénes los militantes atribuyen conocimiento de la situación. Hasta el momento, según la información difundida, no se había comunicado un reemplazo de Altamira ni una resolución definitiva sobre el reclamo.

Ahora, con nuevas acusaciones y testimonios que apuntan directamente contra la conducción local, Marcos Paz vuelve a quedar en el centro de una disputa que excede una simple diferencia entre dirigentes. La pregunta que queda abierta es si las autoridades de La Libertad Avanza decidirán intervenir, escuchar a los militantes y revisar la situación o si, por el contrario, optarán por sostener a Altamira y dejar que la pelea continúe puertas adentro.

La pelota, una vez más, parece estar en la cancha de la conducción libertaria.

Marcos Paz: crece la interna libertaria y ahora apuntan contra Altamira por presuntas contradicciones y el manejo del espacio
Cómo era antes la fachada de la sede local.
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