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Mar del Plata profundiza su emergencia social: crece la gente en situación de calle y las familias buscan refugio donde pueden
La gestión interina de Agustín Neme, que se alinea nacionalmente a Javier Milei, deja mucho que desear.
La ciudad de Mar del Plata enfrenta una realidad social que desborda las estadísticas: aunque el último informe del INDEC registró una baja de la pobreza y la indigencia, más de 153 mil marplatenses continuaban siendo pobres y 431 personas fueron relevadas en situación de calle durante 2026. La crisis habitacional expone además escenas cada vez más dramáticas en las playas y espacios públicos.
Mar del Plata atraviesa una creciente emergencia social que vuelve a poner bajo la lupa tanto las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei como la capacidad de respuesta de la gestión municipal interina encabezada por Agustín Neme. Los números oficiales muestran una fotografía compleja: la pobreza monetaria descendió, pero la exclusión habitacional más extrema avanzó con fuerza y alcanzó niveles que ya resultan difíciles de ocultar.
El último informe del INDEC ubicó la pobreza en el 22,8 por ciento de la población del aglomerado Mar del Plata-Batán durante el segundo semestre de 2025. Esto representa unas 153.185 personas que no alcanzaban a cubrir con sus ingresos el costo de la canasta básica. En el primer semestre de ese mismo año, la tasa había sido del 27,5.
La indigencia también se ubicó en torno del 5,2 por ciento, lo que equivale a aproximadamente 34.655 personas cuyos ingresos no alcanzaban siquiera para cubrir la canasta básica alimentaria. Es decir, tampoco sería correcto afirmar que la pobreza o la indigencia aumentaron según la última medición disponible del INDEC. La discusión, sin embargo, pasa por otro lado: una reducción estadística de estos indicadores no significa que la emergencia social haya desaparecido de las calles de Mar del Plata.
El dato que funciona como una alarma es el de las personas que directamente no tienen un lugar donde vivir. El relevamiento municipal realizado durante 2026 detectó 431 personas en situación de calle o alojadas en dispositivos de asistencia. Son 96 más que el año anterior, cuando se habían registrado 335, lo que representa un incremento del 29 por ciento.
Una ciudad que expulsa a sus familias hacia la calle
Detrás de cada número hay una historia de pérdida de ingresos, alquileres imposibles de afrontar, empleos precarios, jubilaciones insuficientes y familias que quedan sin margen para sostener una vivienda. El relevamiento de 2026 identificó a 296 personas directamente en la vía pública, casi el 70 por ciento del total registrado.
El fenómeno también alcanza a mujeres y adultos mayores. Según los datos difundidos sobre el relevamiento, fueron identificadas 68 mujeres y 363 varones. Además, se advierte una presencia creciente de personas mayores que, pese a contar en algunos casos con jubilaciones o pensiones, no consiguen afrontar los costos de una vivienda.
En este contexto, La Postal de Mar del Plata publicó imágenes que exhiben una de las caras más crudas de esta emergencia: familias enteras que terminan ocupando espacios de las playas y hasta puestos de guardavidas para intentar encontrar un lugar donde pasar la noche y resguardarse. Las escenas muestran hasta qué punto la falta de vivienda está llevando a algunas familias a utilizar espacios destinados al turismo y a la seguridad de los bañistas como refugio.
Según lo expuesto por La Postal de Mar del Plata, esas familias también llegan a utilizar esos mismos lugares para realizar sus necesidades básicas, una situación que refleja no solamente un problema de pobreza sino también una emergencia habitacional y sanitaria. La postal resulta particularmente dura para una ciudad que pretende proyectarse como uno de los principales destinos turísticos del país.
La responsabilidad política de Neme y Milei
La situación abre necesariamente una discusión sobre las responsabilidades políticas. En el plano municipal, la administración interina de Agustín Neme tiene la obligación de responder frente a una realidad que ocurre dentro del territorio de General Pueyrredon. El crecimiento de las personas en situación de calle no puede ser reducido exclusivamente a una estadística nacional ni explicado únicamente por variables macroeconómicas.
Neme, además, asumió públicamente una posición de respaldo al rumbo económico del Gobierno nacional. Durante un acto por el 25 de Mayo, el intendente interino respaldó el rumbo de Javier Milei y llamó a trabajar en conjunto frente a la crisis social.
Por eso, la gestión municipal queda inevitablemente vinculada al debate sobre cómo se atiende la emergencia. Si la cantidad de personas que terminan en la calle aumenta 29 por ciento en apenas un año, el desafío para el Municipio no consiste solamente en contabilizarlas, sino en evitar que nuevas familias terminen expulsadas de sus hogares y garantizar respuestas concretas para quienes ya perdieron un techo.
A nivel nacional, la responsabilidad política recae sobre el modelo económico impulsado por Javier Milei. Es cierto que la pobreza monetaria medida por el INDEC disminuyó durante 2025, pero también es cierto que el país continúa atravesando fuertes dificultades en materia de acceso a la vivienda, ingresos y condiciones laborales. Incluso el análisis de los datos nacionales muestra que la pobreza puede disminuir mientras persisten otras expresiones de vulnerabilidad social.
Una emergencia que no entra solamente en una planilla del INDEC
La discusión sobre la pobreza en Mar del Plata no debería quedar atrapada en una pelea de porcentajes. Los números oficiales deben ser respetados: la pobreza bajó al 22,8 por ciento y la indigencia se ubicó en el 5,2 en el segundo semestre de 2025. Pero eso no elimina la existencia de más de 153 mil personas pobres ni explica por sí solo por qué 431 personas fueron relevadas en situación de calle durante 2026.
La situación de calle representa una expresión mucho más extrema de la vulnerabilidad. Una persona puede ser estadísticamente pobre y conservar una vivienda; otra puede haber quedado directamente sin techo. Por eso, ambos indicadores no deben confundirse, pero tampoco pueden analizarse de manera aislada cuando se intenta comprender la realidad social de una ciudad.
Mar del Plata enfrenta así una paradoja que interpela a sus dirigentes: mientras las estadísticas oficiales exhiben una mejora de la pobreza monetaria, las calles muestran una realidad mucho más áspera para quienes quedaron fuera del mercado laboral, no pueden sostener un alquiler o carecen de redes familiares capaces de contenerlos.
Las imágenes difundidas por La Postal de Mar del Plata, con familias buscando refugio en playas y puestos de guardavidas, convierten esa discusión estadística en una escena concreta. Ya no se trata solamente de cuánto marca un índice, sino de dónde duerme una familia cuando no puede pagar una vivienda.
Para el Gobierno de Javier Milei y para la administración interina de Agustín Neme, el desafío es precisamente ese: demostrar que la recuperación de determinados indicadores económicos puede traducirse también en mejores condiciones de vida para quienes todavía no consiguen algo tan básico como un techo. Porque mientras haya familias buscando dónde dormir y personas obligadas a vivir en la calle, la emergencia social de Mar del Plata seguirá siendo una realidad imposible de esconder detrás de cualquier porcentaje.
