Política | 17:30
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Mauricio Macri redefine su papel rumbo a 2027: no será candidato, pero conserva la llave del PRO
Pareciera un ida y vuelta, pero sigue definiendo en las sombras.
El ex presidente Mauricio Macri decidió no competir por la Presidencia en 2027, pero lejos de retirarse del escenario político, mantiene su posición como uno de los principales ordenadores de la centroderecha argentina. Desde la conducción de Propuesta Republicana (PRO), busca preservar la identidad de su espacio mientras negocia el vínculo con Javier Milei y La Libertad Avanza (LLA), en un escenario atravesado por la polarización entre el oficialismo libertario y el peronismo.
Durante los últimos meses, la posibilidad de una nueva candidatura presidencial de Macri había vuelto a circular con fuerza. El propio expresidente había evitado cerrar completamente esa puerta y protagonizó distintas apariciones públicas destinadas a revitalizar al PRO y recuperar protagonismo frente al avance de La Libertad Avanza.
Sin embargo, la especulación comenzó a perder fuerza y finalmente Fernando De Andreis, secretario general del PRO y uno de los dirigentes más cercanos a Macri, confirmó que el exmandatario tomó la decisión de no ser candidato presidencial. La definición modifica el tablero, aunque no reduce necesariamente la influencia política del fundador del espacio.
Por el contrario, Macri parece encaminarse hacia un rol diferente: el de gran ordenador de una estructura que deberá decidir cómo posicionarse frente al Gobierno de Javier Milei y qué lugar ocupará dentro de la oferta electoral de 2027.
Macri ya no busca la candidatura, pero sí conservar el poder de decisión
La principal incógnita que enfrenta ahora el PRO no es quién será Mauricio Macri, sino quién será el candidato que represente al espacio en las próximas elecciones presidenciales. Con el expresidente fuera de la boleta, comenzaron a aparecer distintas alternativas dentro de un partido que todavía intenta definir su estrategia nacional.
Uno de los nombres que tomó impulso es el de Hernán Lacunza, ex ministro de Economía durante la gestión de Macri, quien ratificó su intención de competir por la Presidencia y defendió la necesidad de que el PRO conserve una candidatura propia. Su postura abre una discusión interna de fondo: competir de manera independiente o avanzar hacia un entendimiento electoral con La Libertad Avanza.
La diferencia no es menor. Mientras algunos sectores del PRO consideran que una candidatura separada podría terminar dividiendo al electorado de centroderecha y favorecer al peronismo, otros entienden que una integración demasiado profunda con Milei podría terminar diluyendo definitivamente la identidad del partido que Macri fundó.
En esa disputa, la figura del expresidente continúa siendo determinante. Macri tiene capacidad para intervenir en la discusión sobre candidaturas, alianzas y listas, pero también enfrenta el desafío de evitar que el PRO quede absorbido por el aparato libertario.
La relación con Milei, entre la alianza y la supervivencia política
La relación entre Macri y Milei constituye uno de los grandes interrogantes de la política argentina rumbo a 2027. Ambos dirigentes comparten buena parte de su electorado y coinciden en su rechazo al kirchnerismo, pero sus espacios políticos mantienen diferencias respecto de la conducción, las estructuras partidarias y el reparto de poder.
Macri ha dejado claro que el PRO no pretende convertirse en una oposición al Gobierno de Milei. Incluso reivindicó el acompañamiento al proceso de cambio impulsado por el oficialismo. Pero esa posición no implica necesariamente una subordinación absoluta a La Libertad Avanza.
El PRO todavía conserva dirigentes con experiencia de gestión, intendentes, legisladores y una estructura territorial que puede resultar particularmente valiosa para el oficialismo libertario. Esa estructura constituye, al mismo tiempo, la principal herramienta de negociación que conserva Macri.
La discusión, entonces, excede la cuestión presidencial. Lo que está en juego es la arquitectura política de la centroderecha para los próximos años: quién conducirá, quién encabezará las listas, qué partido tendrá mayor peso y hasta dónde llegará una eventual alianza entre el PRO y La Libertad Avanza.
En ese contexto, Macri podría transformarse en un puente entre ambos espacios. Pero también podría convertirse en el dirigente encargado de establecer los límites para evitar que el PRO pierda completamente su autonomía.
El ex Presidente como árbitro de la centroderecha
La decisión de Macri de no competir modifica su posición dentro del tablero político. Si hubiera decidido ser candidato, inevitablemente habría quedado obligado a disputar votos, negociar alianzas y enfrentar directamente a Milei o a quien representara al oficialismo en 2027.
Al mantenerse fuera de la boleta, en cambio, puede conservar mayor margen para negociar. Su principal capital político ya no será una candidatura presidencial propia, sino la capacidad de influir en quién puede representar al espacio y bajo qué condiciones.
Ese papel adquiere especial relevancia ante la posibilidad de una elección presidencial marcada nuevamente por la polarización. Con Milei buscando consolidar su proyecto y el peronismo intentando reconstruir una alternativa competitiva, el PRO debe decidir si se integra a alguno de esos polos o intenta preservar una tercera identidad electoral.
Macri aparece, en consecuencia, como una figura intermedia. No pretende enfrentar frontalmente al Gobierno libertario, pero tampoco parece dispuesto a entregar sin condiciones la estructura política que construyó durante más de dos décadas.
La incógnita será hasta dónde podrá sostener ese equilibrio. Una alianza demasiado estrecha con Milei podría provocar la pérdida de identidad del PRO, mientras que una candidatura presidencial completamente independiente podría fragmentar el voto opositor al peronismo y beneficiar al oficialismo libertario o a sus adversarios.
Por ahora, Macri parece haber elegido el camino de la influencia antes que el de la candidatura. Su nombre no estará necesariamente en la boleta presidencial de 2027, pero su decisión puede resultar determinante para definir quién sí estará.
El escenario plantea así una paradoja política: Mauricio Macri podría no ser candidato, pero continuar siendo uno de los protagonistas centrales de la elección. Su verdadero desafío será ordenar al PRO, negociar con Milei, preservar la identidad de su partido y definir si la centroderecha llegará a 2027 unificada, enfrentada o directamente absorbida por el fenómeno libertario.
La carrera presidencial todavía está abierta y faltan definiciones fundamentales. Pero una cosa parece cada vez más clara: Macri dejó de ser el nombre que genera la pregunta de quién será candidato para convertirse en el dirigente que deberá ayudar a responder quién puede serlo.
