
Política | Ayer
Interior del país
Tomás Figueroa, el rostro del "cambio" santiagueño encubierto por la "casta"
Se trata del presidente del Partido Libertario (PL) provincial, el cual responde al esquema de Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei y actual secretaria general de Casa Rosada.

Aunque en los discursos se autodenomina renovador y antiestablishment, la trayectoria del santiagueño Tomas Figueroa revela vínculos demasiado profundos con las estructuras políticas tradicionales para encajar en la figura del outsider que promete romper con la "casta".
Un linaje que no se rompe
Figueroa es sobrino de José "Pepe" Figueroa, dirigente histórico del Partido Justicialista (PJ) santiagueño y ex ministro de Desarrollo Social. Esta relación familiar no es un mero dato anecdótico: representa el nexo de una red de poder que ha moldeado la política de la provincia durante décadas.
Aunque sus simpatizantes insisten en que su pasado peronista es parte de una evolución personal, la historia demuestra que estos lazos han sido el trampolín para una carrera que se ha nutrido de conexiones y cargos estratégicos en el Congreso, lo que lo vincula de forma ineludible a la "casta" que tanto critica.
El espejismo de la renovación
Desde su incorporación en el ámbito legislativo y su rol como asesor de figuras como José Emilio Neder (figura clave del oficialismo zamorista) hasta su vinculación con Martín Menem, Figueroa ha transitado el circuito de la política institucional con fluidez.
Esta experiencia le ha permitido no solo ascender en la jerarquía política, sino también construir puentes con sectores que, en apariencia, serían ajenos a la retórica de cambio que hoy defiende. Sin embargo, en sus recientes designaciones dentro de La Libertad Avanza (LLA) en Santiago del Estero se percibe una contradicción flagrante: mientras se ofrece como el agente de renovación frente al tradicionalismo, sus credenciales demuestran una lealtad prolongada y un arraigo profundo en las mismas redes de poder que pretende combatir.
Alianza con el poder estable
La cercanía de Figueroa con el gobernador Gerardo Zamora, reconocido por su capacidad de mantener una hegemonía política a pesar de las críticas, añade otra capa a esta contradicción.
A pesar de la imagen de ruptura, Figueroa se ha alineado de forma tácita con una estructura que ha sido calificada, en ocasiones, como la "casta zamorista". Esta relación se traduce en la percepción de que el cambio anunciado es, en realidad, una mera adaptación a un sistema que ha permanecido inalterable en Santiago del Estero durante décadas.
Una estrategia para dividir la oposición
En medio de la contienda electoral, se ha denunciado que la figura de Figueroa no solo busca legitimar una supuesta ruptura, sino que también podría estar diseñada para fragmentar a la oposición.
Algunos dirigentes ya han expresado su repudio ante su designación, argumentando que se trata de un intento de "dividir la lucha" y mantener intacto el poder de las antiguas casta. En declaraciones recientes, figuras del partido han señalado que su nombramiento al frente de La Libertad Avanza en la provincia responde más a intereses de estabilidad y continuidad de la vieja guardia que a una verdadera apuesta por el cambio.
