Opinión | 17:58
Memoria y controversia en Vicente López
El mural de las lacras
Un mural ubicado en la Plaza León Adolfo Vienni homenajea a integrantes de organizaciones armadas de los años 70 y cuestionan que permanezca junto a un destacamento policial.
Por Ariel Corbat
Como tantas cosas que la idiotez planificada por el régimen kirchnerista logró normalizar, en la Plaza León Adolfo Vienni de Villa Martelli, Municipalidad de Vicente López, se conserva "el mural de las lacras", así llamado porque homenajea a terroristas castristas.
La sola existencia del mural, que reivindica a criminales de organizaciones terroristas como Montoneros y ERP, es una ofensa a los valores democráticos que esos mismos delincuentes subversivos quisieron reemplazar mediante la lucha armada y el terror para imponer una dictadura comunista.
Esos nombres en esa pared no corresponden a ciudadanos decentes y mucho menos a patriotas, sino a traidores a la Patria, esbirros de intereses foráneos que se alzaron en armas contra la Nación Argentina para implantar aquí una dictadura con pretensiones de eternidad, a imagen y semejanza de la mal llamada "revolución cubana", que todavía hoy padecen los cubanos, chapoteando en la miseria.
Para mayor ofensa, el mural usurpa espacio en la plaza que lleva el nombre del vecino León Adolfo Vienni, recordado por su labor filantrópica a través del Club de Leones. Un hombre de paz y progreso, como también lo era Antonio Muscat, gerente de la empresa Bunge & Born, quien fue asesinado por terroristas montoneros que lo acribillaron a balazos delante de su hija. Algunos de los doce montoneros que asesinaron a Muscat, miembro del Club de Leones de Quilmes, pueden estar homenajeados ahí, en esa pared de la plaza que lleva el nombre de otro león.
Pero, como los despropósitos del absurdo tienden a no reconocer límite alguno, además de esa aberración, el mural se encuentra justo al lado del Destacamento Martelli de la Patrulla de Vicente López. La fuerza policial local no existía durante los años de plomo, pero sus efectivos no deben ignorar que las organizaciones terroristas a las que pertenecían esas "pobres víctimas" (comillas de ironía) listadas en el mural mataban policías, como mataban a cualquiera conforme sus trastornadas cabecitas creían que estaban imponiendo la "revolución".
El mural de las lacras, puesto allí junto al destacamento, degrada a la policía local, porque pareciera que los valores de esos terroristas se identificaran con los de la fuerza. Y uno quiere suponer que la policía local, llegado el caso, no daría protección a terroristas, sino a los vecinos, pero, por algún motivo, posiblemente esa cobardía intelectual de la progresía, el mural de las lacras sigue ahí sin que la intendenta Soledad Martínez lo mande a sanear, como se han saneado otras paredes pintarrajeadas con mensajes mucho menos ofensivos.
Por si alguien no lo sabe o juega al distraído: Mario Santucho, jefe del ERP, calculaba sin ningún lamento que iban a tener que matar a un millón de argentinos para imponer el socialismo. O sea, planeaba un genocidio de tipo camboyano. A esos genocidas, de verdad genocidas, los homenajea el mural.
Mucho más apropiado sería que en ese lugar estuviera homenajeado el heroico Capitán Juan José Leonetti, quien, a pocas cuadras de ahí, ofrendó su vida en cumplimiento del deber para detener la maquinaria de muerte del ERP. ¿Y saben qué? Quien sí está homenajeado en ese muro es Mario Roberto Santucho, jefe de la organización terrorista ERP que, al igual que Montoneros, tenía sus verdaderos mandos en La Habana.
¿Por qué debemos los habitantes de Vicente López tolerar que se rinda homenaje a un criminal, abatido en combate, que estaba dispuesto a masacrar a un millón de argentinos? El mural de las lacras está ahí, mostrando como víctimas a victimarios.
¿Y quiénes pintaron ese mural? Pues simpatizantes del terrorismo castrista autodenominados "vecinos y vecinas por la memoria", vinculados a la "Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge 'Nono' Lizaso", que, sita en Avenida Mitre y Malaver, fue desde 1973 un aguantadero de Montoneros al que el kirchnerismo, a través de un decreto firmado por la entonces presidente (hoy corrupta condenada) Cristina Fernández y Aníbal Fernández, declaró en marzo de 2015 "lugar histórico nacional". Otro despilfarro de dineros públicos para mantener una memoria falseada, romantizando como idealistas a terroristas como el montonero Lizaso.
Los autores del mural de las lacras no se han privado de ninguno de los clichés de la desmemoria y el adoctrinamiento colectivo que caracterizaron al infame régimen kirchnerista: mienten sobre 30.000 desaparecidos, escriben con x en lugar de vocales, bastardean palabras como "verdad, memoria y justicia", que, dichas por ellos, deben traducirse como "mentira, relato y prevaricato", y finalmente dicen "Nunca más", lo cual es una premisa muy fácil de cumplir: basta con que no vuelvan a querer imponernos sus ideas por el terror, como el abatido Santucho y el impune Firmenich.
Brego porque el Municipio de Vicente López le dé al mural de las lacras la capa de pintura acorde con los valores democráticos y la limpieza del espacio público. Los vecinos de Vicente López no simpatizamos con terroristas.
