Economía | 19:25

Comparativa regional

Vivir y trabajar en Montevideo, Santiago o Buenos Aires: comparativa de salarios y costo de vida

Un relevamiento de Randstad comparó salarios y costos de vivienda, tecnología, conectividad, alimentos y combustible en Buenos Aires, Montevideo y Santiago, y analizó cuánto representan estos gastos sobre los ingresos medios de cada país.

Randstad, la compañía de talento líder a nivel global, realizó un relevamiento de indicadores de salarios y costo de vida que permiten tener una referencia comparativa de lo que significa trabajar y vivir en Montevideo, Santiago y Buenos Aires, de gran utilidad para aquellos que evalúan la posibilidad de emigrar de manera temporal o definitiva desde Argentina hacia Chile o Uruguay por razones profesionales.

Uruguay y Chile siempre han sido plazas atractivas para los argentinos que analizan la posibilidad de emigrar por trabajo. En ambos casos, juegan a favor la cercanía geográfica, el idioma compartido, la estabilidad económica y los indicadores de seguridad ciudadana. Uruguay, además, sobresale por la similitud de costumbres y una política migratoria amigable. Por su parte, Chile se distingue por la alta valoración de los profesionales argentinos, su desarrollo urbano y la calidad de su infraestructura.

En este sentido, los expertos en gestión de talento de Randstad elaboraron un análisis comparativo a partir de los ingresos medios en cada país. En Argentina, la mediana de remuneración bruta en el sector privado formal se ubica actualmente en 1.600.829 pesos; en Uruguay, el salario medio bruto se estima en 34.600 pesos uruguayos y en Chile alcanza los 1.333.905 pesos chilenos brutos*.

Asimismo, cada país fija la remuneración mínima que rige por ley. El salario mínimo vital y móvil en Argentina es de 376.600 pesos argentinos; del otro lado del charco se posiciona en 25.383 pesos uruguayos; y en el país trasandino, en 555.553 pesos chilenos.

Remuneraciones por ocupación en Chile, Uruguay y Argentina

El relevamiento llevado adelante por Randstad aporta información sobre los salarios de referencia en cada país para distintos roles laborales. El sueldo bruto inicial de un operario industrial en Buenos Aires ronda los 1.500.000 pesos argentinos; en Montevideo es de aproximadamente 27.000 uruguayos, mientras que en Santiago alcanza los 600.000 chilenos.

Asimismo, la remuneración bruta inicial de referencia de un empleado administrativo en Argentina es de 1.800.000 pesos; en Uruguay ronda los 35.000 uruguayos, mientras que en Chile se ubica alrededor de los 590.300 chilenos.

En el rubro de perfiles de IT, el salario de referencia de un programador junior en Argentina arranca en 1.800.000 pesos brutos; en Uruguay parte de los 60.000, mientras que en Chile la remuneración bruta inicial para ese mismo puesto se ubica a partir de los 945.900 pesos chilenos.

Si bien estos datos ofrecen un panorama general de referencia, las remuneraciones de mercado de las diferentes posiciones laborales, tanto de ejecutivos, profesionales y mandos medios y gerenciales como de puestos operativos y técnicos, suelen encontrarse por encima de estos umbrales iniciales. Los montos dependen de la calificación, del máximo nivel de estudios alcanzado y de la actualización profesional del candidato, así como de su trayectoria, seniority y expertise.

Indicadores de costo de vida en Buenos Aires, Santiago y Montevideo

El relevamiento de Randstad también recoge algunas referencias sobre los costos de productos y servicios que permiten arribar a una idea básica del costo de vida en Santiago, Montevideo y Buenos Aires. Estos se muestran a continuación como un porcentaje de los valores del salario bruto medio de 1.600.829 pesos argentinos, 34.600 uruguayos y 1.333.905 chilenos, respectivamente.

El primer factor relevado, y el más importante por su peso relativo, es el de la vivienda. En Buenos Aires, el alquiler de un departamento de dos ambientes, con un dormitorio, en una zona media de la ciudad promedia los 860.000 pesos, cifra que representa el 54 por ciento del salario bruto promedio del sector privado. Un inmueble con las mismas características en una zona media de Montevideo ronda los 20.500 uruguayos, equivalentes al 59 por ciento del salario bruto medio de un trabajador formal en Uruguay.

En Santiago, un departamento de dos ambientes, con un dormitorio, ubicado en una zona promedio de la ciudad cuesta alrededor de 652.000 chilenos, lo que representa el 49 por ciento del salario medio bruto de un trabajador en Chile. De esta manera, el análisis de los datos presentados en el informe indica que el costo habitacional resulta más elevado en Montevideo, seguido por Buenos Aires y, por último, Santiago de Chile, siempre teniendo en cuenta la media salarial de cada país.

Al comparar estos datos con el relevamiento realizado por Randstad en agosto de 2024, se observa que el peso relativo del alquiler sobre el salario promedio registró cambios mínimos en Buenos Aires, donde pasó del 53 al 54 por ciento, y en Montevideo, donde disminuyó del 60 al 59 por ciento. La principal variación se produjo en Santiago de Chile, donde este indicador descendió del 64 al 49 por ciento, reflejando una evolución favorable del peso relativo del costo de la vivienda en relación con los salarios.

Sobre estos indicadores, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Para quien tiene que evaluar una propuesta laboral en el exterior, o está analizando la posibilidad de emigrar por trabajo, tener un panorama del costo de vida de la ciudad de destino es vital, tomando en cuenta que se trata en general de decisiones impulsadas por la búsqueda de una mejora económica. Especialmente el costo de vivienda, educación y salud tienen un peso relativo importante que determinan la posibilidad de ganar en calidad de vida y capacidad de ahorro al concretar un cambio, por eso resulta fundamental analizar la decisión de manera integral, considerando las principales variables que tendrán incidencia en el costo de vida del día a día en el país de destino”.

El valor de la tecnología es otro factor crucial que impacta en la economía personal. Una notebook de primera marca, con procesador i5, 16 GB de RAM y disco de estado sólido de 500 GB, se consigue en Argentina por 1.800.000 pesos, es decir, el 111 por ciento de un salario bruto medio. La misma computadora comprada en Uruguay tiene un costo de unos 27.789 pesos uruguayos, equivalente al 80 por ciento de un sueldo bruto medio, mientras que en Chile se puede adquirir por aproximadamente 655.990.000 pesos chilenos, valor que representa el 49 por ciento de la remuneración media bruta de un trabajador.

En este punto, se observa con claridad que, aun con los cambios impositivos aplicados en los últimos años, el acceso a la tecnología continúa resultando mucho más costoso en Argentina que en otros países de la región. En el extremo opuesto, Chile es el país donde resulta más accesible, considerando el costo en relación con el ingreso medio de un trabajador chileno, con un 49 por ciento, seguido por Uruguay, donde el valor de una notebook representa el 80 por ciento de un salario medio.

El abono de conectividad a internet, uno de los servicios considerados imprescindibles en la vida actual, tiene en Argentina un costo aproximado que parte de los 40.000 pesos argentinos por mes, equivalente al 2,50 por ciento del salario promedio de un trabajador. El mismo servicio en Uruguay parte de los 825 uruguayos, con un peso del 2,38 por ciento del ingreso promedio, mientras que en Chile comienza en los 10.000 chilenos, es decir, el 0,75 por ciento del salario medio de un trabajador trasandino.

En este sentido, Argentina es el país que tiene el valor de conectividad más elevado en relación con el ingreso medio de los asalariados. En orden decreciente le sigue Uruguay, casi a la par del costo argentino, y finalmente se encuentra Chile, con el precio de conectividad más competitivo de la región en comparación con el ingreso medio de los trabajadores.

El costo de la canasta básica y el precio de los alimentos constituyen otro de los factores centrales que conforman el costo de vida. El “Índice Big Mac”, que elabora la revista The Economist desde mediados de los años 80, es un indicador utilizado para comparar el costo de vida y el poder adquisitivo en diferentes países. Con esa referencia en mente, el relevamiento de Randstad da cuenta de que un Combo Big Mac se puede conseguir en Buenos Aires por 15.800 pesos argentinos, valor que significa el 0,99 por ciento del salario medio bruto; en Montevideo, por 629 uruguayos, equivalentes al 1,82 por ciento del salario medio de Uruguay; y en Santiago, por 8.790 chilenos, que representan un 0,66 por ciento del salario bruto de Chile.

El costo del combustible es otro ítem que influye fuertemente en el costo de vida, por su impacto en la movilidad y en la formación de precios de gran parte de los productos y servicios de la economía. En Buenos Aires, el litro de nafta súper se comercializa en aproximadamente 2.058 pesos, equivalentes al 0,13 por ciento del salario medio, mientras que en Montevideo tiene un valor de 88,67 pesos, que representan el 0,26 por ciento del ingreso bruto medio de Uruguay.

En Santiago, el litro de nafta súper tiene un costo de aproximadamente 1.583 pesos, equivalentes al 0,12 por ciento de la remuneración bruta media en Chile. De esta manera, este indicador muestra un impacto mucho más marcado en Uruguay.

“A diferencia de otros momentos en los que el contexto económico y político tenían una mayor incidencia en este tipo de decisiones, la emigración por trabajo se encuentra hoy estable dentro de los registros habituales de mercado, y se explica por una alta valoración de la formación y del reconocimiento académico de nuestros profesionales, que hacen de Argentina una plaza atractiva para la búsqueda y captación de talento. Un buen nivel de inglés, la capacidad de trabajo, la creatividad y aptitud para adaptarse a entornos diversos y dinámicos suelen ser los atributos más valorados del talento argentino, y los que les abren puertas en los diferentes países de la región”, puntualizó Andrea Avila, y agregó:

“En muchos casos la emigración no es permanente, sino por casos de jóvenes profesionales que buscan adquirir experiencia internacional de manera temporal, lograr un ahorro en moneda dura durante un tiempo o realizar cursos, programas de entrenamiento y hasta posgrados en el exterior, para luego regresar al país, y con esa experiencia impulsar un mejor desarrollo de carrera en Argentina”.

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