Política | 07:29
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Kicillof arma su sucesión: los 5 nombres que ya caminan la provincia de Buenos Aires rumbo a 2027
El peronismo busca quién debe quedarse con el territorio bonaerense.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof comenzó a mover las piezas de su armado político con la mirada puesta en 2027. Dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio interno que conduce dentro del peronismo bonaerense, ya circulan cinco nombres para disputar la sucesión: Gabriel Katopodis, Julio Alak, Jorge Ferraresi, Carlos Bianco y Fernando Espinoza.
No se trata todavía de una candidatura definida, sino de una competencia interna en la que territorio, estructura, conocimiento y capacidad electoral serán las principales variables.
La estrategia del kicillofismo parece tener una lógica concreta: evitar una definición apresurada, permitir que los dirigentes recorran la Provincia y medir quién logra acumular mayor volumen político. En paralelo, el gobernador necesita construir una estructura propia que le permita sentarse a negociar con los distintos sectores del peronismo, en especial con La Cámpora, los intendentes y las diferentes terminales que pretenden influir en el armado de 2027.
El tablero tiene, por ahora, cinco jugadores con perfiles muy diferentes. Algunos cuentan con estructura territorial, otros con experiencia de gestión, otros con vínculos históricos dentro del Partido Justicialista (PJ) y uno de ellos aparece especialmente identificado con el propio Kicillof.
Katopodis, la carta territorial que más kilómetros acumula
Gabriel Katopodis aparece como uno de los dirigentes con mayor despliegue territorial dentro del esquema. Desde el Ministerio de Infraestructura bonaerense mantiene una agenda que le permite recorrer permanentemente municipios, obras y distritos, al tiempo que sostiene vínculos con intendentes y dirigentes locales.
Su experiencia también excede ampliamente la Provincia. Fue intendente de San Martín y ministro de Obras Públicas de la Nación durante el Gobierno de Alberto Fernández, acumulando experiencia ejecutiva tanto municipal como nacional.
En 2025, además, consiguió una victoria importante en la Primera Sección Electoral, donde encabezó la lista de senadores provinciales y se impuso con una diferencia cercana a los diez puntos. Ese resultado fortaleció su posición dentro del peronismo y le otorgó un argumento concreto para mostrar que su figura puede traducirse en votos.
Katopodis también cuenta con una característica que podría ser determinante en una eventual negociación interna: conserva vínculos con diferentes sectores del peronismo, incluso con espacios que no forman parte del núcleo más cerrado del kicillofismo. Su eventual candidatura podría, por eso, funcionar como puente entre sectores enfrentados.
Ferraresi dejó Avellaneda y se lanzó a construir la provincia
Jorge Ferraresi tomó una decisión que generó especial atención dentro del PJ bonaerense: dejó la conducción de la Municipalidad de Avellaneda para dedicarse de lleno a la construcción política provincial.
La decisión no fue menor. Ferraresi abandonó la gestión cotidiana de uno de los municipios más importantes del conurbano para concentrarse en una tarea mucho más amplia: recorrer distritos, sumar dirigentes y construir una estructura que exceda los límites de su territorio de origen.
Durante los últimos meses comenzó a desplegar una agenda intensa por diferentes puntos de la Provincia. San Miguel, Ayacucho, San Nicolás, Tres de Febrero y Chivilcoy fueron algunos de los lugares donde comenzó a mostrarse políticamente, en una estrategia que comparte parcialmente con Katopodis.
La lectura dentro del peronismo es clara: Ferraresi no parece dispuesto a esperar pasivamente una eventual bendición de Kicillof. Está construyendo volumen propio. Su desafío consiste ahora en transformar el peso territorial que posee en el sur del conurbano en una estructura capaz de competir por el conjunto de la provincia.
Alak busca salir de La Plata y ampliar su plataforma
Julio Alak juega otra carta. El intendente de La Plata posee una trayectoria política difícil de igualar entre los dirigentes del peronismo bonaerense: fue jefe comunal de la capital provincial durante varios períodos, ocupó cargos nacionales y provinciales y fue ministro de Justicia durante el kirchnerismo.
Su fortaleza reside fundamentalmente en la experiencia, el conocimiento del aparato político y los vínculos construidos durante décadas dentro del PJ. Sin embargo, en los últimos meses comenzó a ampliar considerablemente su exposición fuera de La Plata. Sus recorridas por distintos municipios bonaerenses son interpretadas como un intento de instalarse como una alternativa con verdadero alcance provincial.
Bahía Blanca e Ituzaingó aparecen entre los distritos visitados dentro de esta nueva etapa. El movimiento tiene un significado político evidente: Alak necesita demostrar que su candidatura no se limita a representar a la capital provincial. Su experiencia puede convertirse en un activo especialmente valioso si la interna del peronismo termina requiriendo un dirigente capaz de negociar con sectores enfrentados y alcanzar acuerdos entre distintas tribus.
Bianco, el hombre más cercano al gobernador
Carlos Bianco representa probablemente la carta más directamente vinculada con Axel Kicillof. Ministro de Gobierno y uno de los hombres de máxima confianza del gobernador, Bianco tiene una ventaja que ninguno de los otros cuatro puede replicar en la misma dimensión: es identificado con el núcleo político más cercano al mandatario bonaerense.
Durante los últimos meses comenzó a incrementar sus recorridas por el territorio y a asumir un papel cada vez más visible en el armado político del MDF. Cuando fue consultado sobre su eventual futuro electoral, la respuesta que circuló dentro del espacio fue significativa: Kicillof le pidió que caminara la Provincia y él estaba cumpliendo esa tarea.
La frase permite interpretar que Bianco puede estar desarrollando una precampaña sin que exista todavía una candidatura formal. El problema que enfrenta es también evidente. Su fortaleza es la cercanía con Kicillof, pero necesita transformar esa confianza política en conocimiento electoral, intendentes y estructura territorial. Allí es donde Katopodis y Ferraresi, por ejemplo, cuentan con una ventaja comparativa.
Espinoza y el enorme peso electoral de La Matanza
Fernando Espinoza es el quinto nombre de la lista y juega una partida completamente diferente. El intendente de La Matanza posee detrás suyo el peso político y electoral del distrito más grande del conurbano bonaerense. Esa estructura convierte automáticamente a cualquier movimiento suyo en un factor que el resto del peronismo debe observar.
Con su futuro municipal condicionado por los límites a la reelección, Espinoza comenzó a aparecer como una posible alternativa para disputar espacios de mayor alcance provincial. Sin embargo, su situación tiene una complejidad adicional: La Matanza también se transformó en un escenario de la disputa entre el kicillofismo y el kirchnerismo.
La presencia de dirigentes vinculados a La Cámpora y a Máximo Kirchner dentro del distrito muestra que el dominio territorial de Espinoza ya no puede darse por descontado. Para transformarse en candidato provincial, deberá demostrar que puede conservar su peso local y, al mismo tiempo, construir una imagen capaz de trascender La Matanza.
5 nombres, pero una pelea mucho más grande
La discusión por la sucesión de Kicillof no se limita a determinar cuál de estos 5 dirigentes tiene más posibilidades. Detrás de la carrera aparecen dos disputas simultáneas. Una es interna al propio Movimiento Derecho al Futuro: quién consigue convertirse en el candidato del espacio. La segunda es mucho más grande: quién consigue convertirse en el candidato de todo el peronismo bonaerense.
Allí aparecen La Cámpora, los intendentes del denominado Grupo AFA y otras estructuras que pretenden tener participación en la definición. La estrategia atribuida al kicillofismo consiste en resolver primero su propia candidatura y después sentarse a negociar con el resto del PJ. Incluso aparece como posibilidad una PASO que permita definir al candidato mediante competencia electoral.
Por eso, la consigna que comienza a repetirse dentro del espacio es sencilla: que sea candidato quien más mida. La lógica permite mantener abiertas todas las puertas. Katopodis puede sumar territorio; Ferraresi, estructura; Alak, experiencia; Bianco, identificación con Kicillof; y Espinoza, peso electoral.
La sucesión de Kicillof ya comenzó
El dato político más importante es que la sucesión de Axel Kicillof dejó de ser una discusión abstracta. Las recorridas, reuniones, actos y movimientos territoriales muestran que la carrera hacia 2027 ya comenzó, aunque todavía no existan candidaturas formalmente lanzadas.
Kicillof parece haber elegido, al menos por ahora, una estrategia distinta a la de ungir anticipadamente a un heredero. En lugar de señalar un nombre, permite que cinco dirigentes acumulen exposición y estructura. El gobernador, de esta manera, conserva el control de los tiempos mientras observa quién consigue crecer por encima del resto.
Katopodis apuesta al territorio. Ferraresi, a la construcción política. Alak, a la experiencia y los vínculos. Bianco, a la continuidad del proyecto kicillofista. Espinoza, al poder electoral de La Matanza.
Pero hay una pregunta que sobrevuela todo el armado: ¿Kicillof realmente busca simplemente encontrar a su sucesor o está construyendo una estructura política propia para negociar desde una posición de fuerza con Máximo Kirchner, La Cámpora, los intendentes y el resto del peronismo?
La respuesta puede terminar siendo más importante que el nombre del candidato. Porque si la estrategia funciona, los cinco dirigentes no serían solamente aspirantes a suceder a Kicillof. Serían las piezas de una arquitectura política con la que el gobernador pretende disputar el futuro del peronismo bonaerense.
