Política | 07:46

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Milei ya piensa en 2027: los 4 nombres que pelean por ser su vice

Victoria Villarruel quedó en el pasado para el máximo mandatario.

La rosca libertaria por la Presidencia 2027 ya comenzó a moverse a plena luz del día. Mientras Javier Milei avanza con la construcción de La Libertad Avanza (LLA) como partido nacional y busca consolidar una estructura propia para competir por la reelección, la gran pregunta que atraviesa al oficialismo empieza a concentrarse en un lugar muy concreto de la boleta: quién será el próximo vicepresidente.

El propio Milei aseguró que ya tiene definido a su eventual compañero de fórmula, aunque mantiene el nombre bajo reserva. Sin embargo, posteriormente dejó abierta la puerta a modificaciones y admitió que existe un conjunto de alternativas ordenadas según sus preferencias y que un eventual acuerdo político podría alterar la decisión final. La señal política es clara: la Casa Rosada quiere conservar el control de la definición, pero tampoco pretende cerrar anticipadamente ninguna negociación.

En paralelo, una certeza parece haberse instalado dentro del oficialismo: la posibilidad de repetir la fórmula que llevó a Milei a la Casa Rosada en 2023 quedó definitivamente descartada. El vínculo con Victoria Villarruel atraviesa un quiebre político absoluto y la experiencia de estos años funciona como una advertencia para el armado libertario. El próximo vicepresidente deberá ser, ante todo, una persona de extrema confianza y sin vocación de construir un poder paralelo.

La Libertad Avanza, además, transita una etapa completamente distinta a la de 2023. Ya reconocida como partido de orden nacional y con presencia formal en las 24 jurisdicciones, la fuerza que conduce Karina Milei busca dejar atrás la lógica de una alianza electoral circunstancial y transformarse en una maquinaria política capaz de disputar el poder por sí misma.

La institucionalización del partido no es un trámite administrativo. Es la base sobre la cual el oficialismo pretende construir la campaña presidencial de 2027, definir candidaturas y ampliar su presencia territorial sin depender necesariamente de otras fuerzas. En ese esquema, Karina Milei ocupa un lugar central: es presidenta nacional de La Libertad Avanza y, al mismo tiempo, secretaria general de la Presidencia.

La discusión por la vicepresidencia debe leerse dentro de ese proceso de concentración y consolidación del poder. 4 nombres aparecen con especial fuerza en el radar libertario: Patricia Bullrich, Karina Milei, Sandra Pettovello y Martín Menem.

Patricia Bullrich, la opción con mayor volumen político

Entre las alternativas, Patricia Bullrich aparece como una de las figuras con mayores posibilidades. La actual senadora y presidente del bloque libertario en la Cámara Alta reúne experiencia ejecutiva, conocimiento nacional, una estructura política propia y un nivel de exposición que pocos dirigentes del oficialismo pueden igualar.

Su llegada al universo libertario implicó, además, la incorporación de una parte significativa del espacio que anteriormente orbitaba alrededor de Propuesta Republicana (PRO). Bullrich se alejó progresivamente de la estructura orgánica del macrismo y consolidó su integración al esquema de Milei.

La posibilidad de una fórmula Milei-Bullrich tendría una ventaja evidente: permitiría al oficialismo ampliar su base electoral hacia sectores que históricamente estuvieron vinculados al PRO y que podrían sentirse más cómodos con una figura conocida como Bullrich que con dirigentes de perfil exclusivamente libertario.

Pero la misma característica que convierte a Bullrich en una figura atractiva también puede generar dudas. Su trayectoria, su experiencia y su autonomía política son mayores que las de otros dirigentes del Gobierno. Y el fantasma de Villarruel obliga al entorno presidencial a mirar con especial atención cualquier figura que pueda desarrollar una agenda política propia. En otras palabras, Bullrich aporta votos, estructura y experiencia, pero también posee peso propio.

Karina Milei, la carta de máxima confianza

La alternativa más contundente desde el punto de vista de la confianza personal es Karina Milei. La hermana del Presidente se convirtió en la principal arquitecta del armado territorial y partidario de La Libertad Avanza y actualmente ocupa la presidencia nacional de la fuerza.

Una eventual fórmula integrada por los hermanos Milei tendría una lógica política evidente: colocar en la vicepresidencia a la persona que forma parte del círculo de máxima confianza del Presidente y que, además, conoce en profundidad el funcionamiento interno del partido.

No se trata solamente de una cuestión familiar. El vicepresidente preside el Senado y tiene una posición institucional de enorme relevancia. En caso de convertirse en compañera de fórmula, Karina Milei pasaría de controlar la estructura partidaria a ocupar también el segundo lugar formal en la línea de poder presidencial.

Sin embargo, semejante movimiento tendría un costo político potencial. Una boleta presidencial integrada por dos hermanos podría alimentar las críticas sobre una concentración excesiva del poder en el núcleo familiar del Presidente.

Además, habría que evaluar cuánto le conviene a Milei retirar a Karina del lugar que actualmente ocupa como jefa política del armado partidario para trasladarla al Senado. La decisión implicaría reorganizar buena parte del sistema de poder libertario.

Sandra Pettovello, confianza personal y bajo perfil

Sandra Pettovello aparece como una tercera posibilidad con características diferentes. La ministra de Capital Humano es considerada una persona de extrema confianza del Presidente y forma parte del reducido grupo de dirigentes a los que Milei les reconoce lealtad personal.

Pettovello tendría una ventaja frente a otros nombres: no representa una estructura política autónoma de dimensiones comparables a Bullrich ni forma parte del núcleo familiar del Presidente. Podría convertirse, por lo tanto, en una figura capaz de combinar cercanía personal con una menor posibilidad de conflicto interno.

Su principal debilidad es electoral. Su nivel de conocimiento nacional y su experiencia partidaria son considerablemente inferiores a los de Bullrich. En consecuencia, una eventual candidatura debería apoyarse más en la imagen presidencial que en un capital político propio.

La incógnita será saber si Milei privilegia en 2027 la capacidad de ampliar el electorado o la certeza de contar con una vicepresidente absolutamente alineada con la Casa Rosada.

Martín Menem, el hombre del armado parlamentario

El cuarto nombre es Martín Menem, actual presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente nacional de La Libertad Avanza. Menem forma parte del dispositivo político construido alrededor de los hermanos Milei y posee experiencia en una de las áreas más sensibles del Gobierno: el Congreso. Su ascenso dentro de la estructura libertaria fue acompañado por una creciente cercanía con Karina Milei, que lo convirtió en uno de los principales dirigentes parlamentarios del oficialismo.

Una fórmula Milei-Menem tendría una característica particular: reforzaría el esquema de continuidad interna de La Libertad Avanza y podría garantizar una estrecha coordinación entre el Poder Ejecutivo y la estructura partidaria. También implicaría una curiosidad institucional. Menem pasaría de conducir la Cámara de Diputados a ocupar la vicepresidencia y, por lo tanto, la presidencia del Senado, en una transformación de enorme relevancia dentro del Congreso.

Su problema, sin embargo, es el volumen electoral. A diferencia de Bullrich, Menem no posee todavía un nivel de reconocimiento nacional comparable ni una estructura política propia capaz de ensanchar de manera sustancial el universo electoral de Milei.

La sombra de Victoria Villarruel

Toda la discusión sobre la futura fórmula presidencial está condicionada por una experiencia que el oficialismo no quiere repetir: Victoria Villarruel. La relación entre Milei y su actual vicepresidenta se deterioró hasta convertirse en una ruptura política prácticamente irreversible. La tensión dejó de ser una cuestión interna para transformarse en un problema visible dentro del funcionamiento institucional del Gobierno.

Por eso, la principal condición que atraviesa el armado de 2027 no parece ser únicamente quién puede aportar más votos, sino quién puede garantizar mayor lealtad política. La Casa Rosada no quiere volver a tener un vicepresidente con proyecto propio, agenda propia y capacidad para construir un espacio autónomo desde el Senado.

Esa experiencia explica por qué Karina Milei, Pettovello y Menem aparecen como nombres especialmente atractivos para el sector más cerrado del oficialismo, mientras que Bullrich encarna una alternativa de expansión política con mayores niveles de autonomía.

El dilema PRO: pureza libertaria o alianza más amplia

El otro factor que puede alterar completamente el tablero es la relación entre La Libertad Avanza y el PRO. El Gobierno comenzó a explorar acuerdos con dirigentes macristas y otros sectores políticos de cara al escenario 2027. Esa negociación puede influir directamente sobre la fórmula presidencial.

Si Milei decide competir con una identidad libertaria pura, tendrá más margen para elegir un vicepresidente dentro de su núcleo de confianza. Pero si la estrategia electoral consiste en ampliar la coalición para evitar una fragmentación del voto opositor al peronismo, Patricia Bullrich podría convertirse en una pieza todavía más valiosa.

La propia apertura del Presidente respecto de la definición demuestra que la discusión no está completamente cerrada. La política puede modificar el orden de prioridades y una negociación territorial o nacional puede terminar alterando una decisión que hoy parece encaminada.

La pregunta que atraviesa al oficialismo

La pelea por la vicepresidencia es, en realidad, una discusión mucho más profunda sobre qué tipo de poder quiere construir Javier Milei para la segunda mitad de su proyecto político.

Bullrich representa expansión electoral y capacidad para atraer a sectores del antiguo Juntos por el Cambio. Karina Milei representa control absoluto y continuidad del núcleo familiar. Pettovello simboliza confianza personal y bajo nivel de autonomía. Menem expresa la continuidad del armado partidario y parlamentario de La Libertad Avanza. Los 4 nombres responden, por lo tanto, a necesidades diferentes.

Y mientras Milei mantiene el nombre bajo siete llaves, la rosca 2027 ya está en marcha. La Libertad Avanza dejó de ser el experimento electoral de 2023 para convertirse en una estructura nacional que pretende disputar nuevamente la Presidencia con sello propio. Ahora resta saber quién ocupará el segundo casillero de esa boleta.

Porque después de la experiencia con Villarruel, en el universo libertario la vicepresidencia dejó de ser simplemente un acompañamiento presidencial. Se transformó en una pieza estratégica del poder, de la gobernabilidad y, posiblemente, de la futura sucesión del proyecto libertario.

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