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El mapa del juego en Mar del Plata: concesiones, empresarios y vínculos que atraviesan al negocio
El Casino Central quedó en manos de Casino Victoria SA, firma vinculada al empresario Daniel Mautone, luego de una adjudicación realizada en 2019 por un plazo de 20 años.
El mapa del juego en Mar del Plata vuelve a poner bajo la lupa a un reducido grupo de empresas, empresarios y organizaciones sindicales que concentran buena parte de las operaciones de casinos, tragamonedas y bingos en la ciudad y que, en algunos casos, también extendieron sus intereses al negocio de las apuestas online.
Según la información relevada, el Casino Central quedó en manos de Casino Victoria SA, firma vinculada al empresario Daniel Mautone, luego de una adjudicación realizada en 2019 por un plazo de 20 años. En tanto, el Casino del Mar, ubicado en el Hotel Hermitage, fue adjudicado en 2026 a Boldt SA por otros 20 años. La empresa obtuvo el 58 por ciento de la rentabilidad neta correspondiente a las tragamonedas.
Otro de los puntos centrales del esquema es el Casino Hotel Sasso. Después de haber estado anteriormente vinculado a Boldt, la explotación quedó en 2026 en manos de una Unión Transitoria integrada por UTHGRA y Yukon Technology SA, en una licitación en la que fueron los únicos oferentes. El proceso estuvo precedido por el cierre del establecimiento dispuesto por el gremio conducido por Luis Barrionuevo en 2025, en medio de un conflicto por presuntas deudas salariales.
El entramado se completa con los cuatro bingos marplatenses: Mar, Sol, Peatonal y Puerto. Aunque las habilitaciones figuran a nombre de asociaciones civiles locales, las salas son comercializadas y operadas bajo la marca Codere Argentina, filial del grupo español Codere. De esta manera, el negocio presencial de la ciudad queda repartido entre distintos actores, con concesiones que generalmente se extienden durante dos décadas y contemplan mecanismos de distribución de los ingresos.
El poder de Boldt
Boldt aparece como uno de los principales operadores del juego bonaerense. Además del Casino del Mar, la compañía posee concesiones vinculadas a las tragamonedas en Tigre, Pinamar, Miramar y Tandil. En las licitaciones de 2025, además, resultó adjudicataria de las salas de Miramar y Tandil luego de presentarse como única oferente.
La estructura societaria de Boldt no permite identificar públicamente a todos sus accionistas finales. Entre sus principales directivos aparecen integrantes de la familia Tabanelli, mientras que la compañía también cuenta con distintas filiales vinculadas a servicios tecnológicos y desarrollos inmobiliarios. En paralelo, la empresa participa del mercado de apuestas online mediante una asociación con Cassava Enterprises, de Gibraltar.
La expansión de Casino Victoria
Del otro lado aparece Casino Victoria, cuyo principal referente es Daniel Mautone. La empresa no solamente explota el Casino Central marplatense, sino que también posee intereses en otras salas y bingos de la provincia y del país. En 2019 también obtuvo la concesión del casino de Monte Hermoso.
La firma también aparece vinculada al mercado de apuestas online bonaerense como socio local de Betsson Malta. Distintas investigaciones periodísticas, además, han señalado vínculos empresariales y políticos de Mautone con el exdirigente de Boca Juniors Daniel Angelici. La documentación relevada aclara que los datos sobre los accionistas finales de Casino Victoria no se encuentran disponibles en fuentes oficiales abiertas.
El frente sindical
El caso del Sasso incorpora al mapa a UTHGRA y a Luis Barrionuevo. El sindicato participa de la concesión mediante una UTE junto a Yukon Technology SA, cuya estructura societaria no aparece detallada públicamente. La adjudicación convirtió al gremio en uno de los actores con presencia directa dentro del negocio del juego marplatense.
El antecedente más controvertido se produjo en enero de 2025, cuando Barrionuevo dispuso el cierre del Sasso en el marco de un reclamo por supuestas deudas salariales vinculadas al personal de seguridad. El episodio tuvo además una lectura política debido a los posicionamientos públicos del dirigente sindical y a sus vínculos con distintos espacios políticos.
El capítulo Codere
Codere Argentina ocupa otro lugar relevante dentro del esquema. La compañía opera los cuatro bingos de Mar del Plata y forma parte del grupo español Codere. La documentación relevada señala que, tras una reestructuración financiera, la compañía habría quedado bajo influencia de fondos de inversión, entre ellos Blackstone, aunque esa información surge de investigaciones periodísticas y no de registros societarios públicos.
La empresa también arrastra antecedentes judiciales. En 2017, la AFIP y la Justicia Federal realizaron allanamientos vinculados con una investigación por presunta evasión fiscal mediante facturas apócrifas, en una causa que involucró a bingos vinculados con Codere y que habría alcanzado aproximadamente los mil millones de pesos de aquel momento. El documento aclara que no existen sanciones administrativas recientes publicadas contra las actuales licenciatarias.
Juego online y un mercado cada vez más amplio
Mientras el negocio presencial permanece concentrado en pocos actores, el mercado online agregó nuevas conexiones empresariales. La Ley Provincial 15.079 habilitó siete licencias para apuestas online y entre los grupos vinculados aparecen Boldt junto a Cassava Enterprises y Casino Victoria junto a Betsson. Las plataformas reguladas utilizan dominios terminados en .bet.ar.
A este escenario se suma la existencia de juego clandestino. En 2024, la Justicia Federal de Mar del Plata procesó a integrantes de una organización acusada de operar casinos online ilegales y otras actividades ilícitas, con decomiso de criptomonedas. El expediente no involucra a las empresas concesionarias oficiales, pero expone la dimensión que adquirió el juego no regulado en la ciudad.
Así, detrás de las luces de los casinos y las tragamonedas aparece un entramado empresarial mucho más amplio: concesiones provinciales de largo plazo, grupos empresarios con presencia en distintas ciudades, organizaciones sindicales que participan directamente de explotaciones, alianzas con compañías internacionales y un mercado online que amplió las fronteras del negocio. Buena parte de los beneficiarios finales de estas estructuras, sin embargo, permanece sin identificación pública en los registros disponibles.
