Política | 17:03
Reacomodamiento opositor
Maxi Ferraro busca despegarse de Carrió y construir una oposición propia frente a Javier Milei
El presidente de la Coalición Cívica intenta marcar diferencias dentro de un arco opositor fragmentado. Sus cuestionamientos por Malvinas, el RIGI y su salida del interbloque Unidos muestran una búsqueda de identidad política con la mirada puesta en 2027.
Maximiliano Ferraro intenta ocupar un espacio propio dentro de una oposición que todavía no logró definir con claridad cómo posicionarse frente al gobierno de Javier Milei. Presidente de la Coalición Cívica ARI, carga además con un desafío interno considerable, conducir un partido cuya identidad durante años estuvo directamente asociada a Elisa Carrió.
En los últimos meses comenzó a tomar decisiones destinadas a diferenciarse. Junto con Mónica Frade resolvió abandonar el interbloque Unidos por diferencias con la estrategia parlamentaria y reclamó una postura más firme frente al oficialismo, particularmente durante las discusiones vinculadas con Manuel Adorni.
Ahora volvió a elevar el tono por la participación de Harbour Energy en Southern Energy, compañía incorporada al RIGI y en la que la petrolera británica posee el 15 por ciento. Ferraro reclama explicaciones sobre los controles realizados por el Estado debido a los antecedentes de la empresa relacionados con actividades hidrocarburíferas próximas a las Islas Malvinas.
El planteo excede ese expediente. La discusión también atraviesa a una oposición fragmentada, con bloques que negocian distintas leyes con el Ejecutivo y una frontera política que muchas veces resulta difícil de identificar para el electorado. Después de las legislativas de 2025, La Libertad Avanza fortaleció su presencia parlamentaria, aunque sigue necesitando acuerdos para avanzar con numerosas iniciativas.
Ferraro parece buscar un lugar en esa zona, sin transformarse en un opositor automático pero tampoco en un aliado circunstancial del Gobierno. Su apuesta consiste en controlar, cuestionar cuando considera necesario y conservar margen para acompañar medidas con las que coincida.
El horizonte de octubre de 2027 empieza a pesar sobre todas esas decisiones. Antes de discutir candidaturas, la oposición deberá resolver qué identidad pretende construir y quiénes estarán en condiciones de representarla.
Para Ferraro, el desafío tiene además una dimensión personal. No alcanza con conducir el partido que durante años tuvo a Carrió como principal figura, también necesita construir un liderazgo reconocible por fuera de ese legado. La incógnita es si las decisiones que viene tomando serán suficientes para convertirlo en algo más que una voz crítica dentro del Congreso.
